miércoles, 26 de septiembre de 2018

PODREDUMBRE


Como consecuencia del caso de las grabaciones a la Ministra de Justicia del Estado Español en conversaciones con otras detacadas personalidades hace unos años, se están descubriendo verdaderas atrocidades entre determinados cargos públicos que ¿han velado y lo siguen haciendo?, o con esto nos engañan, por la democracia en nuestro país. Si las grabaciones del “famoso” comisario Villarejo son ciertas, es decir, no están sacadas de contexto o revisten irregularidades, y hasta ahora ya se han conocido varias aunque algunas haya quien las intente ocultar u olvidarse cuanto antes de ello corriemdo un tupido velo en interés mutuo, un quid pro quo que quizá apañe las anomalías propias y ajenas, lo que se está sabiendo es una bomba que sacude los cimientos de una clase política y judicial que se vuelve asquerosa ante los ojos de los ciudadanos. Las cloacas del Estado, verdaderamente, estarían tan llenas de mierda que por algún sitio debían de rebosar. Y el hedor alcanza a tal distancia que no puede haber ni un solo español al que no le repugne lo que ha estado sucediendo durante años en nuestras instituciones.

Increíble, pero supongo que el tal Villarejo habrá pensado desde su celda que donde las dan las toman. Y ahí está. A saber cuántas más grabaciones obran en su poder y qué democracia existe en España si las conversaciones mantenidas por otras “joyas” del Estado son asemejadas a las que venimos oyendo los últimos días.

En este país no queda títere sin cabeza. A finales del siglo XVIII, en Francia acabaron con un sistema político degradado y tiránico, a pesar de los errores cometidos inmediatamente después, en base a unas ideas que arraigaron enseguida en la mayor parte del mundo, pero que hoy en día han caído en el olvido debido a los fuertes intereses de gente que solo persigue el poder político y económico para gobernar e influir en los gobernantes llenando sus propias faltriqueras. Ejemplos, a montones. No digo que haya que volver a la guillotina, no, nada de eso; pero sí que cuando haya que elegir a nuestros representantes algún día lo podamos hacer eligiendo a quienes queremos de verdad y no a gente indeseable, conmilitones metidos por su jefes en unas listas cerradas para chupar y callar unos a cuenta de otros, o elegidos otros por los anteriores para cargos institucionales desde donde los puedan ayudar por más que nieguen, con la disculpa de la imparcialidad, hechos a todas luces evidentes, que deberíamos enviar a su casa  de una vez y por todas dejándola antes con el culo al aire.

Y tal vez sea verdad, y así lo creo, que no son muchos casos entre los miles que hay, pero es que son los que están arriba de la pirámide, los que manejan el cotarro. Y de cara a cualquiera, son la vergüenza de este país y, por ende, de todos nosotros, los que aún confiamos que hay personas buenas, sanas, cuerdas y responsables que podrían darle la vuelta a esta chaqueta de corrupción, asquerosidad y putrefacción que envilece a España, aunque antes tengan que darle también la vuelta a la chaqueta de sus propios partidos.

 

Sigan ustedes bien, no se encabronen demasiado y saquen fuerzas para esbozar una sonrisa en cualquier momento del día. Esto ayuda y mucho.  

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