martes, 21 de noviembre de 2017

¡PERO SI YA SE HABÍA IDO!


La Agencia Europea del Medicamento no se ubicará en Barcelona. Lógico. Y hace ya una temporada que se sabía.¿O existía aún algún iluso que contase con ello? Se ha adjudicado a Ámsterdam. No sé de qué nos extrañamos. Andan en estos momentos los políticos tirándose los trastos a la cabeza y echándose las culpas unos a otros, con salvadas excepciones, como Ada Colau que, con su ambigüedad en este y otros casos, no sabe hacia dónde tirar para consolidarse como política y se la echa a los dos, no sé si para ella no tiznarse cuando en realidad queda embadurnada de los pies a la cabeza por su falta de definición en el problema catalán, yendo un día con unos y otro con los otros.

Desde hace más de un mes, supongo, todos habrían sabido ya que la ubicación de esta Agencia podría ser cualquier ciudad europea, excepto Barcelona.  Resulta que  se marchaba de Gran Bretaña porque el Brexit hacía imposible que tal sede estuviese en un país no perteneciente a la UE; así que ¿acaso alguien confiaba en su instalación en una zona de Europa que estaba bajo la amenaza de la secesión por parte de unos políticos alocados? Vamos, anda. Las declaraciones que hacen los políticos españoles, todos, están pensadas, escritas y estudiadas al dedillo desde el uno de octubre o incluso desde finales de septiembre; o sea, que no nos hagan perder el tiempo con sus palabras enconadas contra unos y contra otros, ni se nos muestren con las vestiduras rasgadas ante esta decisión que se me antoja del todo normal. Lo que sí está claro es que, a la vista de lo que hay, bien haría el Gobierno Español, cuando intente atraer cualquier inversión, sede o lo que sea, institucional o empresarial, a España, en abstenerse de proponer cualquier lugar de Cataluña o no vendrá nadie. ¿Cómo para hacerlo está el patio? ¿A ver quién se atreve ante el riesgo que se corre? Y es que tampoco están las cosas  tan  bien como para que España, que no se acaba en Cataluña, desaproveche cualquier oportunidad o la pierda dada la situación económica por la que atraviesamos. ¡Mira a ver tú si no habrá lugares adecuados en el resto del Estado!

 Y para acabar: ¿se imaginan cuáles serían las explicaciones de unos y de otros si Barcelona llega a ser la agraciada con la Agencia Europea? ¡Quién los vería dar explicaciones apuntándose el logro! No quiero ni pensarlo. Seguro que darían para escribir tres best sellers: uno, desde Madrid, con tropecientas páginas; otro, desde Bruselas (residencia actual del  huido del flequillo), con otras tropecientas; y el tercero, el de Ada Colau, el más voluminoso, el doble de tropecientas páginas, porque se apuntará y sumará a su favor los razonamientos del primero y del segundo.

Bueno, está bien por hoy. Voy a disfrutar un poco de la mañana y a echarme unas sonrisas para alegrarla.  

miércoles, 15 de noviembre de 2017

INTERPRETACIONES MÍAS, CON PERDÓN.


“Lucharemos hasta el final”, repetía Marta Rovira hace unos días entre sollozos, en declaraciones a pie de calle a la Tv. ¡Qué cosas hubo que oír, hay que oír y lo que nos queda!. Pero lo más chocante es ver a esos políticos que lanzaron una andanada  a la línea de flotación de España verlos en este momento, si no renegando, echándose las manos a la cabeza, sin esposas por más que Rufián se empeñe y las muestre en el Congreso (lo que da una idea de la calaña del sujeto en cuestión), porque no habían planificado absolutamente nada en el caso de que la independencia les hubiera salido bien. Y tras ellos dos millones de catalanes como corderitos. “¿Dónde vas Vicente? Donde va la gente”. Y así en filas de un montón, desfilando por las calles de Barcelona ¿sin violencia? Y es que lo de la violencia no lo entiende nadie porque, según ellos, sólo se denomina así a la que se ejerce de forma física, como la demostrada por las fuerzas de orden público, menos los Mossos que se escaquearon a las órdenes de los impresentables de turno. Deberían, los que así piensan, leer algo más y no hablar a la ligera. Desde hace años, a los catalanes, desde los distintos gobiernos que tuvieron, les metieron a calzador determinadas consignas ideológicas, a través de la educación y de los medios de comunicación, que nos han llevado hoy a esto. Se les enseñó a sus ciudadanos, a muchos de ellos, que España era una tierra que estaba destruyendo su país, Cataluña; se les enseñó una historia de su país distorsionada; se les cebó con un odio cultural contra todo los español; se les engañó con discursos falaces sobre todo tipo de estructuras sociales, económicas, culturales, etc. que eran la repera para Cataluña y los iba a hacer el país más moderno y rico de Europa; y así un año tras otro, un dirigente tras otro. ¿Ahora qué? ¡Anda tú que no hay maneras de violentar a la gente y. más aún, de que la gente se violente contra los demás que viven en su entorno! Porque lo que han logrado con todo esto es que el conflicto social que han creado no se limite solamente a Cataluña, sino que se ha transmitido a toda España, unos a favor de que se vayan (seguramente los menos) y muchos renegando de ellos después de haberse llenado los bolsillos y su país, como a ellos les gusta decir, con el sudor de conciudadanos de otras Comunidades que tuvieron que irse sin remedio allí a trabajar porque vieron como determinadas empresas cerraban en sus pueblos para instalarse en el noreste, o se realizaban grandes obras estructurales en la misma zona, o se llevaban allí grandes eventos con grandes resultados económicos, o porque sí, gracias a los regalos de los otros dirigentes, los de Madrid, que casi siempre necesitaron para gobernar el apoyo de otro partido y se echaban en brazos de CiU, hoy PdeCat, o de ERC como si a estos les interesase lo que sucedía fuera de las límites de Cataluña.

Bueno, cansé, y ya saben que no me gusta enfadarme, o sea, que lo dejo y voy a echarme unas sonrisas a cuenta de mi nieta. Prueben a hacerlo y, si no tienen nietos, échenlas aunque sea a costa del flequillo de Puigdemont.

 

jueves, 9 de noviembre de 2017

NO ME LO CREO


A la señora Carme Forcadell le ha temblado el pulso, o más bien la lengua, a la hora de presentarse ante el juez. Ya no dice lo que decía, se desdice de todo cuanto defendió con el único objetivo de intentar evitar el trullo. No sé lo que estarán pensando Oriol y demás ante este hecho, pero lo que sí les importa es que son ellos los que salen reforzados tanto de la espantada de Puigdemont como de la de Forcadell. Aunque se hallen encarcelados, mucho me temo que estarán frotándose las manos de cara a las elecciones de diciembre.
No obstante, una pregunta que me hago: ¿alguien cree a Forcadell este arrepentimiento instantáneo ante el juez?, ¿acaso se ha echado atrás y ahora aboga por la legitimidad del 155?, ¿ La declaración de República Catalana fue un fraude, un gesto sion importancia, una broma gastada a la gente que el 1 de octubre salió a la calle a votar confiando en sus representantes? No sé lo que, de acuerdo a la ley, que se ha de ajustar a las declaraciones que ella hizo ante el tribunal y a la decisión de un magistrado que ha de interpretar esas palabras, puede hacer ese tribunal, es decir, puede creerla o al menos tomarla más o menos en serio tanto como para evitarle una condena como la de Oriol, pero yo no trago, vamos, como millones de personas que la oímos vociferar contra todo lo que le sonase a español y de la falta de democracia y de la ausencia de separación de poderes (en lo que no anda muy equivocada, pero la política es la que es y funciona como funciona) en esta España en la que vivimos. Despotricó antes y después, en los mítines antes de las elecciones y posteriormente como Presidenta de la Mesa en el Parlament, contra el estado español que los tenía acogotados. Pero, ay, señora, una cosa son las palabras y otra los hechos. Digo yo. Aunque otra, la más importante, es la ley y, supongo, a ella se ajustará quien la juzga.
 
Sigan disfrutando del otoño, esta estación cuyo colorido y belleza hace aflorar la sonrisa a cualquiera.

martes, 7 de noviembre de 2017

¿Y SI GANAN OTRA VEZ?


Va a haber elecciones, pero será difícil que sus resultados, sean los que sean, alteren la situación por la que está pasando la sociedad catalana. La fractura entre sus ciudadanos va más allá de que ganen unos u otros. Y este es el resultado, guste o no, de la política realizada desde hace tiempo tanto por los representantes del Govern de la Comunidad (lo siento, pero no la veo- aún- como República) como de los distintos Gobiernos de la nación.

No obstante, y en esta tesitura en que nos metieron ahora a marchas forzadas los políticos soberanistas catalanes, se está intentando salir del embrollo por parte del Gobierno central a través de un artículo de la Constitución que se aplica como a cada uno Dios le dé a entender, ya que, si lo leemos, no dice nada y queda al albur de la interpretación que se haga de sus palabras. Y así surgen una elecciones que, dicen, van a ser la solución, la panacea para resolver el problema. Pero yo me pregunto: ¿Y si vuelven a ganar y sumar mayoría las fuerzas que defienden la República catalana? Es de sentido común que seguirán en sus trece y al día siguiente la instaurarán nuevamente, no se entendería otra respuesta por su parte. Y entonces, ¿qué? ¿Volveríamos al artículo 155 bis?

No sé lo que estarán pensando nuestros políticos en Madrid, los que propugnan la no separación de Cataluña de España, pero el problema puede ser gordo. O más bien, ya lo es. Porque, aunque los resultados fuesen otros, la oposición entonces en las calles podría ser abrumadora y la comunidad ingobernable por las buenas. A nadie se le ocurre que tendría que gobernarse por las malas, incluso echando a la calle a las fuerzas de orden público y, si me apuran, al ejército.

A la vista de la situación, las respuestas se me antojan difíciles.

Alguna se me ocurre, aunque pueda estar ya más que trillada desde hace semanas, pero no será este infeliz quien las ha de tomar. Y más aún porque podría equivocarme, como casi siempre.

O sea, que más temprano que tarde, mucho me extrañaría que la República catalán no estuviese al caer. Otra vez. O sea, que a ver si me equivoco de nuevo.

 

Mantengan la sonrisa y no se quemen con tanto process.

domingo, 5 de noviembre de 2017

A VERLAS VENIR


A esta hora, las escenas políticas españolas, que pasan por Bruselas y Madrid, son verdaderamente sonrojantes para cualquier ciudadano de cualquier país que no se llame España.

Llevo varios días sin acercarme al blog porque, sinceramente, la algarabía que se ha montado alrededor de la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española es tal que mueve más a la risa que al cabreo. Ahora nos hablan, algunos, de que se va a reformar la Ley de Leyes. ¿Cómo? No entiendo nada, tal vez porque vivo en Asturies y aquí, a causa de la distancia, se siente el problema más bien de oídas que de otro modo.

Hay, o había, depende de quién lo explique, un Govern que gobierna,  que se rompe, o que se cesa, y cada uno de sus miembros se va por dónde mejor le apetece o de acuerdo a unos pactos tácitos entre todos ellos encaminados a lograr el cuádruple salto mortal sin red. Unos a Bruselas, otros a una celda. Hay, o hubo, una declaración de Independencia que no sé si sí o si no. Hay, y habrá, miles de personas en la calle pidiendo “llibertat”, quizá porque no entienden que quien comete un delito, no por sus ideas, debe pagar por él. Otros piden “llibertat” porque tampoco saben lo que quieren o dan pasos milimetrados con un fin propio para permanecer equidistantes entre las dos orillas que defienden intereses opuestos o, al menos, enfrentados a más no poder. Los hay, estos días, que salen a la calle y se envuelven en trapos coloreados como si el frío hubiese llegado de verdad a la piel de toro, aunque en realidad más bien parece ésta una caldera hirviendo. Otros permanecen alerta a lo que digan determinadas personas del ámbito de la justicia belga, lo cual demuestra que lo de la Unión Europea es un cuento como muchos otros, es decir, cada país interpreta a su manera las leyes del otro, aunque Bruselas sea la capital de esa Europa que presume de unión; ya lo vemos, en cuestión de justicia, que cada uno arregle su casa y Dios la de todos pero sin molestar a nadie. Otros, por el contrario abogan por infravalorar, más aún, por enterrar una Constitución aprobada por todos los españoles porque a ellos les da la gana. Algunos no saben y no contestan; son, en ocasiones, los peores porque nunca sabes por dónde vas a recibir sus palos. Las noticias no las entiende nadie y cada tendencia arrima el ascua a su sardina. 

Mientras muchas de estas cosas suceden a nuestro alrededor, los ciudadanos de a pie nos enojamos con todos, los mandamos a paseo, les deseamos lo peor, unos a unos y otros a otros, y nos quedamos sentados en nuestro sofá a la espera de las próximas papeletas electorales.

Desde hace varios meses, nadie salió a explicarnos fehacientemente qué coño pasaba con el “problema catalán”. Y en este momento tampoco, tan solo nos remiten al poder judicial “independiente”. Ahora, con la independencia proclamada, unos se echan las manos a la cabeza por tal disparate y otros también se las echan por el mismo disparate, aunque su manera de pensar sea completamente distinta.

Y yo, aquí, como millones de españoles, esperando que nos digan qué hacemos y cuáles van a ser las consecuencias verdaderas para España, es decir, para mí, para ti, para todos. Y de nada me vale que nos vengan con cuentos como el de que las empresas catalanas cambian su sede social, porque todos sabemos que a efectos económicos es un cuento más, como el de la Buena Pipa.

Por qué nadie nos cuenta qué pasará con España y qué medidas se tomarán si se proclama, de verdad, la República en Cataluña porque el próximo 21 de diciembre vuelvan a ganar por mayoría los independentistas.
        Y si eso sucediese, ¿cuánto tiempo tardarán los ciudadanos en pedirla aquí y terminar con la Monarquía? Nadie dice nada, ni supone nada. Es tabú.

Y ya puestos, ¿por qué no hay elecciones en España al mismo tiempo que en Cataluña? Así los que salgan elegidos en base a un programa, con aspectos concretos que no tiendan al engaño posterior, tendrán opción a discutir sobre el tema, legitimados por unas urnas que van a llenarse de votos en función de la opinión y la intención de cada uno que dé la cara para dirigirnos. Pero no, elecciones en el nordeste español, mientras que en el resto de España estamos a verlas venir y sin saber lo que determinados partidos políticos quieren para España, para toda España y no solo para Cataluña, como hacen algunos que siguen en la ambigüedad más desesperante.

 

Ya saben, ustedes, no se preocupen tanto como yo, que a fin de cuentas siempre saldrán ganando los mismos y perdiendo los de siempre, por lo que tampoco tendremos mucho qué hacer. Tómenlo con una sonrisa, se digiere mejor.

viernes, 13 de octubre de 2017

ESPERANDO RESPUESTA


Estos días, en España, muchísima gente habla sobre el tema catalán y espera a conocer la respuesta a la carta que el sr. Rajoy le ha enviado al sr. Puigdemont en la que pregunta si, por fin, después de la declaración hecha el pasado día diez en el parlamento catalán, este territorio es una república o no. Porque es que ya le vale, no lo entendieron ni los propios catalanes.
Así pues, ¡qué importante se han hecho de repente esos dos adverbios enfrentados entre ellos en su forma de pensar: sí – no! Casi tanto como los políticos de un lado y los del otro. Pero, en fin, ya veremos cuál es la respuesta. Si fuese afirmativa, se abrirían unos cauces para intentar resolver la cuestión; si fuese negativa, serían otras las respuestas y los cauces, aunque aún nadie apueste por decir cuáles serán o podrían ser con exactitud. Tanto en uno como en otro caso, las heridas continuarán abiertas, llamen como llamen al resultado.
Pero también puede haber una respuesta muy puigdemontiana, emulando las explicaciones dadas en el Parlament, apelando al galleguismo del presidente del gobierno español: ni sí ni no, sino todo lo contrario.
Y hala, otra vez a dar vueltas sobre lo mismo, sobre qué querría decir con respuesta tal: ¿será que sí, pero no; aunque sea no y dejemos para más tarde el sí?, ¿acaso reconoce que no se separan, pero le hacen la cobra al resto de España?, ¿o sí se separan, pero siguen siendo españoles para lo que les interesa?, ¿o se constituyen en una república monárquica con el fin de que España se transforme en una monarquía republicana?, ¿ o bien será que desean pactar otro referéndum, esta vez legal, controlado por la CUP y con el visto bueno del gobierno venezolano?, ¿quizá lo aplazará hasta que Pablo Iglesias sea Presidente de Gobierno en España?, ¿ o que quieren una comisión para llegar a acuerdos con Hernando, Casado y Rivera de un lado, enfrentados a los diestros Trapero, Ana Gabriel y Rufián del otro?
Pero bueno, da igual. Aquí lo que se trata es de hacer notar la banderita, a ver quién la tiene más grande (la banderita, eh). Pronto algún industrial espabilado se dedicará a fabricar esteladas rojigualdas o rojigualdas esteladas. Y con eso todo resuelto. Las manifestaciones serán todas por el estilo en colorido y tonterías dirán más o menos las mismas, según el bando.
Como las que escribo yo, aunque las mías me divierten y me hacen sonreír según se plasman en el papel. No pido más. Allá cada uno, que es muy libre de buscar la manera de arrancar una sonrisa a su cara y eso es gratis y no cabrea.
 
 

lunes, 9 de octubre de 2017

CONFUNDIENDO

     Ayer fue el día elegido por los españoles para distinguirse del movimiento independentista catalán. Manifestación a lo grande en Barcelona, discursos, entrevistas en medios de comunicación, apoyo a organizaciones empresariales que cambian su sede social, etc. Pero…
     No estaría de más fijarnos un poco más allá de lo que nos han querido hacer creer, porque tampoco es cuestión de mantenernos ciegos y sordos ante estos movimientos antagónicos alentados por la irracionalidad de unos políticos que lo fían todo a su ego y que han apostado desde hace años por dejar que las cosas se pudriesen hasta este punto en que el enfrentamiento entre una parte de la sociedad española, entre la que cuento lógicamente a la catalana, se haya consumado. Tal parece que ahora, cuando se echan las manos a la cabeza, tenemos que creernos a pies juntillas que la culpa la tienen los demás.
     Ha habido una manifestación enorme, pero no todos cuantos allí expresaban su sentimiento anti independentista eras catalanes: mucha gente llegó desde fuera de Cataluña y las cifras que se marcaron no alcanzaron ni por asomo las de las manifestaciones secesionistas. O bien muchos catalanes se quedaron en casa o bien hubo otra gran mayoría silenciosa a la que le da igual ocho que ochenta, ser independiente o seguir perteneciendo a España. Por lo tanto, cuidado con el recuento y los datos que unos y otros nos explican.
     Cuando al final de la manifestación llegó el momento de los discursos, me chocó y mucho que uno de quienes se dirigió a la multitud sobre la conveniencia de la unión de todos los españoles fuese un peruano, por mucho Premio Nobel que haya sido. ¿Acaso en España no había nadie más capaz de hablar y exponer las razones que defienden la unidad del territorio frente a los que quieren partirlo? No digo que lo hiciese bien ni mal, pero ¡anda que tener que defender la unidad de España un extranjero, por muy novio de Isabel Preysler que sea!
     Y luego Borrell, que, entre otras cosas, acusaba a los empresarios que han cambiado su sede social de no haberlo dicho antes, como si hubiesen sido ellos culpables de lo que está sucediendo. ¿Pero qué esperaban, él y los demás? Borrel se olvida de que perteneció al PSOE, fue dirigente en el Gobierno y en el Parlamento Europeo. ¿Qué hicieron los políticos entonces y desde entonces para no llegar a este punto? Nada. Pero como buen político, la culpa es siempre de los demás. No toca asumir responsabilidades, porque ellos no han hecho nada. Han pecado, quizá, de ingenuos. Sí, hombre, sí: lo que tú digas con la estelada azul y llenita de estrellas de la UE
     En cuanto a los medios, me llamó la atención un debate en la Sexta entre cuatro destacados periodistas. No olvidemos que el dueño de la cadena, Jaume Roures, es catalán y defensor de la autodeterminación de los pueblos, o sea, de Cataluña. Estos acabaron haciendo un llamamiento, o más bien parecía un reto o amenaza a los españoles no independentistas, diciendo que cuidado con humillar al pueblo catalán. No sé a qué se referían. Pero a mí, de verdad, de ninguna manera me sentí bien cuando he visto a lo largo de los últimos decenios cómo esa Comunidad accedía a todo tipo de dineros públicos estatales a base de apuntalar gobiernos nacionales en minoría, tanto del PSOE como del PP. Mientras Pujol y Cía se hacían de oro a nuestra cuenta, ellos nos aburrían con el monotema de que España nos roba. Y aún hoy lo hacen. Ja, me reiría, si no fuese tan humillante ver y comparar las infraestructuras asturianas y las catalanas, por poner un ejemplo. O sea, que, mientras los dineros sigan colmando sus arcas y las de bancos en paraísos fiscales, todo va bien, pero ay si no continúan llenando sus huchas que, por cierto, y a cuenta de todos los españoles, a lo largo de los últimos años han servido para derrochar millones a manos llenas creando una estructura política fuera de sus fronteras encaminada a esta independencia que ahora piden. Pues fíjense, a mí me parecía humillante que se gastasen esos cuartos en esas cosas, pero nadie entonces y ahora decía ni dice nada. Ahora sí, eso de humillar a Cataluña es algo de lo que ni hablar, eh. Como si alguien hubiese dicho algo, oye. Además, pensarían ellos, suelen lograr un buen número de diputados en las Cortes y pueden ser necesarios para formar gobiernos. Bueno, me imagino que a partir de mañana, si proclaman la independencia, todos, por decencia democrática, abandonarán sus cargos en todos los estamentos del Gobierno Español, tanto en Madrid, como en Bruselas, igual los de un partido que de otro, llámese ERC, PdeCat, PSC, PP Cs,  En Comú Podem, o lo que sea. A fin de cuentas, no pintarían nada.
      Y de otro lado, están las empresas: a los dirigentes y mayoría de periodistas españolistas se les llena la boca con el cambio de ubicación social. ¿Y qué? ¿Qué significa eso? ¿Es que Cataluña va a perderlas? No, el montante económico que eso supone es bajo, a Cataluña apenas le afecta en principio a las recaudaciones fiscales que pudiesen existir. O sea, que lo que hacen los empresarios no es abandonar Cataluña porque puedan no estar de acuerdo con la independencia, es porque así van a seguir teniendo opción a mantener las posibles prebendas que existan a cuenta y dentro de la UE. Otra cosa sería que esas grandes empresas decidiesen en un plazo corto de tiempo abandonar sus fábricas de Cataluña y trasladarlas, junto con sus trabajadores si así lo considerasen, a otros lugares de España. Entonces sí, podríamos hablar de debacle financiera, pero tal como se está haciendo lo que sigue importando es la pela, el euro. Los bancos, empresas del IBEX 35 o no, etc. se aprovechan de España para seguir amasando fortunas, pero no me creo que como protesta a una Cataluña republicana.
     Desde ambos lados, durante las últimas semanas, nos han bombardeado con todo tipo de acciones, de un bando y del otro. No tienen razón ninguno aunque solo sea por su radicalidad, pero ambos defienden sus posiciones como si en el medio no existiese nada ni nadie más. Y resulta que a ambos extremos están las minorías y en el centro la mayoría, pero esta no se mueve, por eso es la que lleva los golpes de ambos lados. Y ahí también estoy yo, con derecho a pataleo. Y nos está bien, por seguir soportando a tanto mezquino extremista.
 
     Sigan ustedes bien, no pierdan la sonrisa ni en momentos así, que hace la situación más llevadera.

lunes, 25 de septiembre de 2017

(IN)DEPENDENCIA, QUE "LA PELA ES LA PELA"


Hace tiempo que no me acerco a este blog. Desde la última vez, otras obligaciones por un lado y de otro el hastío que me producen lagunas de las situaciones por la que atraviesa nuestra sociedad me han llevado a no intentar ni siquiera dar una opinión razonable, mostrar mi parecer, ante semejantes desatinos.

No obstante, hoy, después de haber rumiado durante todo el fin de semana la coyuntura que se vive en Cataluña y el resto de España, no me he podido aguantar.

El estado en que está inmersa esta Comunidad en estos momentos da para un libro, para un buen volumen de tropecientas páginas, sabiendo que como colofón se llegará a la conclusión de que nadie entiende nada si uno se detiene solo un momento a analizar los hechos que nos han llevado a todos, no solo a los catalanes, a esta tesitura: independencia sí o sí, independencia no o no. Dos posturas radicalizadas al amparo, según unos y otros, de la ley, la que a cada cual le conviene. No digo yo que la Constitución española no sea la base por la que se tienen que regir todos los españoles, y hasta ahora a Cataluña así le constaba y bien que se aprovecharon de ella a lo largo de los últimos cuarenta años, pero también es verdad que, después de tanto tiempo, los sucesivos gobiernos que dirigieron este país no han mostrado un interés excesivo, a excepción de las promesas electorales de todos los años incumplidas una vez sí y otra también, en ir cambiando, modificando o desarrollando artículos que iban quedando obsoletos.

En base a ello, ahora el gobierno de la Generalitat se ha empeñado en seguir adelante con una pretensión que viene de lejos, y que sacaban a relucir siempre como un mantra si no se les daba más financiación, y se han lanzado al vacío en busca de una independencia sustentada por una parte de votantes catalanes a los que han echado a reivindicar el sí en la calle, a la espera de que algún alma caritativa les ponga una red ante el posible trompazo que se puedan dar. La culpa es de Rajoy, dicen. Pero desde el otro lado, con todos los medios habilitados puestos a su disposición- tribunales, jueces, fiscales, agentes, etc.-, no están dispuestos a ser los paganinis de tal embrollo y se despachan a gusto contra los que intentan la secesión de un territorio que además, de lograrlo, sería el germen de otros movimientos en otros lugares del Estado español. Por lo tanto, la culpa es de Puigdemont.

Y así, ante las medidas adoptadas por unos, se les contesta con otras que intentan despachar a las primeras de un plumazo; ante detenciones o multas por organizar algo ilegal, se disuelve el  ente investigado y así ya no hay condenas, multas ni responsabilidad; ante manifestaciones pacíficas apabullantes que alteran- les guste o no- la vida de una ciudad o de varias, nadie hace nada, porque cualquier movimiento que pueda encender una chispa de violencia sería mal interpretada por el contrario para tachar al responsable de violento y autoritario; ante las leyes de unos enfrentan las de los otros, con lo cual todos tienen, o dicen tener, la razón; y ante semejante lío, en España, sin obviar Cataluña, no puede eludirse el pensamiento de que esto pueda acabar mal.

No sería raro ver el domingo altercados, si las urnas se colocan y asisten a votar miles de ciudadanos. ¿Con qué decisión los agentes van a retirar, por más orden judicial que exista, una urna a un lugar donde hay varios cientos de personas que pueden intentar que las fuerzas de seguridad les dejen votar? ¿Acaso van a emplear la fuerza para ello? ¿Se van a arriesgar a que se les tache de generar una violencia física que hasta ahora, con mínimas excepciones y,como dicen, sin llegar la sangre al río, no ha existido?

No sé, me quedan muchas cosas en el tintero abierto en mi cabeza sobre esta situación, pero valdrá más dejarlo. A fin de cuentas, no me sirve cargar con las culpas a uno o a otro, ya que, a mi entender, llevan años esperando unos y otros a que las circunstancias fuesen las que son para hacerse ver y demostrar que son unos gallitos. Nunca intentaron, ni unos ni otros, llegar a una postura consensuada sobre el futuro de España, de sus Comunidades, de su inserción real en un Estado que todos sientan de todos. Lo único que negociaron siempre fue alrededor del dinero y es que “la pela es la pela”. A fin de cuentas, esta es la razón principal de todo lo que está sucediendo.

Sigan ustedes bien, tómenselo con calma y no pierdan la sonrisa.

martes, 22 de agosto de 2017

PALABRAS HUECAS


Vaya por delante mi sentimiento de aflicción y condolencia hacia todas las personas que de una u otra manera se han visto afectadas por estos irracionales atentados en Cataluña y por otro lado mi sentimiento de náusea y repulsa más profundo ante tal salvajada.
En este momento, según dicen, las pesquisas y el resultado de la investigación se han cerrado. Los culpables, muertos o encarcelados. Bueno, presuntos, que no se me olvide el adjetivo. Los heridos evolucionando bien, dentro de la máxima gravedad de varios, aunque se siga temiendo por la vida de algunos. Se han identificado todas las víctimas. Todos los políticos se han unido en la condena de la barbarie de unos locos. Condecoraciones para todas las fuerzas de seguridad catalanas; ni la Guardia Civil, ni la Policía Nacional ni Servicios de Inteligencia del Estado ni nada que suene a España tuvieron nada que ver con las investigaciones, por lo visto. Es más, hubo muertos, entre otros, catalanes y españoles, que hay que distinguir, eh, que tampoco se olvide. ¡Hay que ser l…! Porque mira por dónde, si los datos que lei en un diario digital son ciertos, Moussa Oukabir era natural de Ripoll, es decir, este terrorista era, pues catalán, no español.¡Anda, que os den! Sacar a colación en momentos así las futuras aspiraciones políticas catalanas es, al menos, un perfecto desatino y de una mezquindad absoluta.
Estas últimas jornadas y los que vienen, lo habitual: tocan minutos de silencio, manifestaciones, aplausos a las víctimas, muestras de apoyo y de solidaridad, gritos de que no se tiene miedo- no us ten por, no tinc por-, no al terrorismo, no en mi nombre, flores, velas y altares improvisados, etc.
Mucho ruido y pocas nueces. Cuestión de pocos días y luego serán solo aniversarios donde los familiares de los muertos o heridos acudirán, pero la gente de la calle, con pequeñas salvedades, irá poco a poco olvidando a fuerza de tener que continuar con su propia existencia. Hasta que otra atrocidad semejante haga saltar nuevamente a la sociedad en nuestro país o en cualquier otro lugar de Europa. Y digo bien, de Europa. Cuando estas cosas suceden en un país africano o asiático, la noticia es noticia durante un par de minutos un par de días y tal parece que no haya acontecido nada raro, que las brutalidades yihadistas en esas zonas no tienen relevancia. Nadie se extraña, nadie se rasga las vestiduras. Al carajo la solidaridad y las buenas palabras. ¿Qué queréis? Cuestión de hipocresía.
A mí, cuando la gente grita ahora, hoy, por la calle lo de que no us ten por, es decir, que no tienen miedo, a mí me da repelús. Yo sí lo tengo y como yo muchísima gente, por más que se nos intenten contar historias absurdas de “valientes” que salen a la calle una vez que ha pasado el peligro. Porque cuando los ciudadanos vieron a los terroristas, echaron a correr en su gran mayoría, si no todos, huyendo y escondiéndose donde fuera. Como lo haría yo. A ver quién coño se enfrenta a ellos. Y ahora no us ten por…¡Ja!
Dicen que los cementerios están llenos de valientes, por lo menos de muchísimos de ellos. Es decir, los cobardes, los que sobrevivieron, son los que cambiaron el mundo quedándose, aguantando y esperando el momento propicio. A esos valientes del camposanto se les erige un monumento y se acabó. Pero cuando los “valientes” lo son de pacotilla, esos me repatean, porque por lo general son los que buscan algún tipo de reconocimiento que no se merecen. Normalmente, suelen ser los primeros en esconder la cabeza bajo tierra para poder defenderse diciendo que ellos no vieron nada.
No obstante, los cobardes que quedamos ya estamos tardando demasiado en aplicar fórmulas para acabar con estos movimientos terroristas. Bueno, los cobardes no, los que nos representan han de ser quienes deben coger el toro por los cuernos, que, entre otras cosas, para eso han sido elegidos. Pero, en vez de eso, se quedan, nos quedamos, en la palabrería hueca al amparo de pactos, conferencias, acuerdos, reuniones, etc. que saltan por los aires cuando nos enfrentamos a un nuevo atentado.
Mucho me temo que lo que verdaderamente importe en todo este asunto sea la economía más que el concepto radicalizado de religión que determinadas personas entienden como único. Y si no, repasen quiénes son los países que financian las luchas de religión entre los mismos árabes y fíjense en sus relaciones financieras con el mundo occidental. Verán qué sorpresa.
 
A seguir bien, que la vida continúa y siempre es mejor disponer de la sonrisa presta.
 

jueves, 17 de agosto de 2017

LEYENDO


Ya sé que soy un poco o un mucho informal. Hace semanas que no cuelgo ni un solo artículo. Qué le voy a hacer. Si lo hiciese de otra manera, a lo mejor no sería el mismo, yo qué sé. Es seguro que me cae la cara de vergüenza cada vez que me sucede algo así, pero también es verdad que cada día me cuesta más, a pesar de que todos los días me hago propósito de enmienda.

Como he dicho en multitud de ocasiones, me encanta la tarea de no hacer nada y más aún si ese nada se transforma en absolutamente nada. Me abroncan cuando me paso las horas, pocas, que tengo libre sentado en casa sin otra cosa que hacer más que leer. Qué queréis, me encanta hacerlo y perderme en esos mundos que crean personas extraordinarias capaces de fabular e imaginar personajes de ficción o situaciones con personajes reales que me envuelven y no me permiten ni un minuto de asueto porque los vivo desde la misma raíz, desde el origen de la novela, hasta el desenlace como si fuese un personaje más, imperceptible a cualquier sentido de sus protagonistas. Ni el mismo autor puede imaginarse siquiera que yo ando metido en su libro como un espíritu que sobrevuela sus propias palabras. Y así, entre crónicas y leyendas, aventuras, anécdotas y enredos, entre intrigas y confabulaciones narradas de forma pausada o vertiginosa, históricas o ficticias, igual da si el texto me engancha desde el primer momento, me paso las horas sin poder apear un libro de las manos. Y lo peor, que cuando acabo uno ya hay otro esperando a la vuelta de la esquina dispuesto a hacerme perder los sentidos enviciándome nuevamente en sus tramas, sus maquinaciones, en su red tejida maravillosamente con palabras que absorben completamente mi mente.

O sea, que está clarísimo: el tiempo que podría haber dedicado a escribir se me va leyendo. Pero, a pesar del bochorno y desazón que me causa abandonar el blog tantos días, no puedo olvidar que ambos conceptos, escritura y lectura, se complementan simbióticamente, uno no puede existir sin el otro Por eso, cuando leo, no puede dejar de representárseme la persona que, inclinada sobre un folio, una libreta o un documento informático, estuvo durante meses o años desarrollando una idea que se fue a transformar en un  libro en el cual yo soy, sin permiso suyo, uno más de sus héroes o villanos. A veces, le pongo a ese escritor mi cara y se me va el tiempo también volando. ¡Iluso de mí! Mejor me pongo a juntar letras y dejar de soñar, aunque ese libro que está encima de la mesa tiene una pinta que...

 

Sigan disfrutando del verano y sonrían, que los días serán mejores.

jueves, 20 de julio de 2017

DISCULPAS Y CULPAS


Miguel Blesa se ha suicidado y en algunos círculos, los más cercanos a él, tanto desde familiares, de amistad o desde allegados al mundo de la política colaboradores suyos en el pasado, achacan este resultado a la alta presión social que sobrellevaba en los últimos tiempos. O sea, las culpas recaen sobre los demás.
Bueno, pues tal vez. Quién sabe, a lo mejor fue su conciencia, si disponía de ella, que no lo sé. No seré yo quien lo niegue, ni una cosa ni otra. No obstante, quizá sería interesante que nos explicaran, al mismo tiempo que defienden esa postura, a qué fue debida esa presión. No olvidemos las causas judiciales que se mantenían abiertas e incluso la condena sufrida, aunque pendiente del recurso presentado para evitarla. ¿Por qué no les preguntan en los medios a quienes sufrieron las preferentes o se arruinaron con Bankia o Caja Madrid a ver qué opinan?
Ahora el pobre hombre (digo pobre porque parece que para sus gastos debía confiar en la cuantía que el juez le asignara, mientras que antes se permitía hasta gastar cuatro mil euros en un día a cuenta de las tarjetas negras de Bankia sin que le cayese la cara de vergüenza al suelo) se ha ido de este mundo a su gusto, demostrando que había más fachada que personalidad en su comportamiento, no queriendo asumir sus responsabilidades, si de sus actos alguna se derivara, como cualquier otra persona con principios, de los que él presumía, hubiese hecho. Pues bien, parece ser que este señor se ha librado de todo cuanto pudiese resolverse penalmente en los juzgados en su contra, aunque su nombre será imposible que pueda ser olvidado por las mentes de tantos como sufrieron sus decisiones como presidente del banco que lo vio crecer socialmente, aunque falto de ética y moral, vistos los resultados finales.
Ahora bien, su muerte, por la alta presión social que lo estigmatizó durante los últimos años como no se cansarán de repetirnos los que quieren echar la culpa a los demás en vez de afrontar los hechos en los que participó de mala manera, no ha de hacernos olvidar ni las barrabasadas de las preferentes o los embargos de viviendas, los deshaucios ni los gastos negros de esas tarjetas black de las que disfrutó junto a muchos otros compinches. Por estas causas, hay mucha gente, miles de ciudadanos, que ha sufrido tal presión en sus vidas que no han podido vivirla como desearon desde entonces y que aún hoy maldicen su nombre como el de muchos más que se enriquecieron, supuesta y no supuestamente, a cuenta de esos que gritan exasperados por las calles exigiendo lo que es suyo. Como si estos últimos no estuviesen padeciendo una altísima presión por culpa de los que les robaron, habiendo incluso más de uno y de dos que lo pagaron con creces yendo antes que Blesa al cementerio.
Personalmente, siento que haya muerto una persona de este modo, aunque más lo siento en su caso porque de ese modo ha evitado que la justicia, quién sabe, hubiese eliminado los supuestos y se hubiese hecho eco de sus auténticas fechorías. RIP, si hay Algo y se lo permiten en el Más Allá.

A seguir disfrutando del verano cion la sonrisa franca siempre a punto.

martes, 27 de junio de 2017

COMISIONES DE INVESTIGACIÓN


¿Qué nos ha de parecer el hecho de que nuestros políticos, muy listos ellos, hayan aprobado una Comisión de Investigación sobre los dineros ocultos del PP? Pues ayer ya nos hemos enterado de qué va todo. Aparece el primer testigo, nada menos que Bárcenas, el famoso tesorero del PP, el que se hizo fuerte merced al milagro de un sms, y no cuenta nada, se refugia en el silencio, aduciendo que está pendiente de juicios, y aburre a las piedras. Pero los políticos de la oposición sueltan y sueltan preguntas como si esperasen una respuesta del cielo. Le echan la culpa a Rajoy o a quien sea, qué más da. Tienen sus minutos de gloria en los medios y luego despachurran a Bárcenas dando por sentado que sus preguntas han sido contestadas  de forma positiva, aunque él no haya dicho ni mu. Algún que otro rifirrafe sin entrar en la materia que de verdad se está investigando, y se acabó. Y así seguirán durante algunas semanas, poniéndose serias sus señorías al relalizar los interrogatorios y más serios aún los testigos. Cada uno en su papel. Ignorantes todos, o no, del ridículo que hacen.

¡Vaya pérdida de tiempo! Es como si nos quisieran hacer creer que nombrar una Comisión de este tipo implica que todos cuantos sean llamados a declarar han de decir la verdad y toda la verdad. ¡Ilusos! Los españoles ya maduramos hace años, ya no tragamos con demagogias sin sentido. Pero si no la dicen ni en los juicios, como para contarla en el Congreso. Dejadme que me ría. Por lo visto hay ahora mismo otras tres o cuatro Comisiones en el Congreso y el Senado. ¿Para qué? ¿Alguien sabe de qué van las demás, qué asuntos se están estudiando o investigando, je, je?

Si se dedicaran a trabajar en bien de los ciudadanos de este país, en vez de buscar notoriedad en los medios, tal vez nos fuese mejor a todos. Si todos fuesen responsables de sus actos, en vez de difuminar sus errores con cortinas de humo, y se fuesen a casa cuando hubiesen demostrado su ineptitud, acaso entonces dispondrían de cierto crédito.

Nunca creí en estas Comisiones porque nunca llegan a conclusiones que aporten claridad sobre los asuntos que tratan. Se dedican a hablar y hablar, preguntar y preguntar, aseverar y aseverar, para que al final, a pesar de haber oído lo mismo, llegue cada partido político a un resultado que se parece al de los demás tanto como un lirio de los valles al tiburón de Spielberg.

 

Que ustedes sigan disfrutando del verano, ya saben, con la sonrisa a flor de piel.

 

lunes, 5 de junio de 2017

¡QUÉ ASCO, TITO!


Día de resaca. Muchos cuerpos lamentarán hoy, cuando intenten abrir los ojos y a continuación ponerse en pie, haberse dejado llevar ayer noche por la llamada de las cervezas, de los chupitos o de los combinados de naranja, limón, tónica o cola con ron, ginebra o lo que sea que más les placiera. Se celebró la 2ª Flor aquí en Grau y la noche, esa que convierte el pelaje de todos los gatos en pardo, hizo lo mismo con muchos jóvenes y no tan jóvenes, aunque agarrados con desesperación a unos años que ya no van a volver, para convertirlos en verdaderos cochinos incapaces de saber un ápice de educación cívica. Cuando me dirigí a eso de las siete de la mañana hacia la Travesía de La Panerina andando desde La Plaza por la calle Eduardo Sierra, me apeteció hacer una serie de fotos con las que ilustrar este artículo, escrito o palabras arrejuntadas con el fin de que mi retina no olvidase las imágenes que me entraron por los ojos. Cristales, botellas, vasos, papeles, bolsas, vomitadas y demás restos más propios de gorrinos que de personas, tirados por el suelo convirtiendo la calle en una verdadera pocilga. Mesas invadiendo la calzada atiborradas de cascos de cristal, de vasos de plástico y vidrio, que invitaban a rodear la manzana para no sentir vergüenza ajena. Líquidos pegajosos, malolientes, meados en algunas esquinas, aunque perfectamente a la vista, que hedían como letrinas asquerosas y nauseabundas. Al acercarme hacia la Plaza de La Panerina, más de lo mismo. Un recorrido que realicé con ganas de taparme las narices y con los ojos cerrados, si no fuese porque la realidad con la que cualquiera se topa después de una fiesta en esta zona es siempre la misma y parece que siempre se tiene en la boca la pregunta de ¿no te acuerdas cuando tú eras joven? Echo la mirada hacia atrás y no me lo parece. Los tiempos, chaval, que han cambiado- me susurra una vocecita que sólo oigo yo. Sí, ya lo veo y lo huelo, pero ¿para mejor? No sé, serán los años los que me hacen ser un tanto desagradable y antipático. Me voy haciendo viejo, supongo.- y continúo mi camino.
No es la primera vez, ni me imagino será la última, que me va a tocar contemplar tal desatino. Supongo que los tiempos han cambiado tanto desde mi juventud que ahora esto, que yo considero una falta absoluta de consideración para con el resto de ciudadanos, por no decir otra cosa, se ve con total normalidad por parte de la sociedad y sus representantes que permiten semejante guarrada.
Cuando más tarde, alrededor de las ocho menos cuarto, salí con mi nieta camino del cole, los barrenderos ya estaban manos a la obra. No obstante, a mi nieta, de menos de tres años, aún le dio tiempo a ver los estragos de una fiesta nocturna infame, aunque no hubiese sido como alguna otra de mayor desenfreno que me tocó ver en el mismo lugar.
-¡Qué asco, tito!- exclamó ella al pasar del revés, puesta de rodillas,  en el cochecito desde donde no se pierde ni el vuelo de una mosca.- ¿Qué hacen?- siguió ella,  preguntándome por los barrenderos afanados en poner un poco de orden en aquel vertedero urbano.
-Están limpiando, barriendo para echar toda la basura a los contendores.- respondí a sabiendas que debería de haber ampliado mis palabras y explicarle lo que había sucedido. Pero, a santo de qué me iba a explayar con la niña si no hubiese entendido ni papa.
-¿Por qué? -Hace unas semanas que comenzó con la preguntita de marras y, mientras miraba hacia atrás al pasar por delante de la entrada de Pepe el Bueno, no pudo reprimirse ante algo que hasta la fecha yo le había evitado dando un rodeo.- ¿Por qué, tito?
-Pues…, porque han estado de fiesta durante la noche- no sabía qué decirle. No era cuestión de ponerme a filosofar ni a intentar convencerla de lo que significa tener educación o no tenerla.
No obstante, quiero pensar que me equivoqué. Debería haberlo hecho. Para la próxima, juro que se lo explico, aunque se quede con la boca abierta tildándome, si ello es posible, de loco de atar.
-¡Qué asco, tito!- y miró hacia adelante a ver si ya estaban abiertas las puertas del Palacio Fontela.
 
Sigan divirtiéndose, no hagan mucho caso a alguien como yo, que coge berrinches, tal vez sin sentido, por cosas como estas, y sonrían, que es salud.    

domingo, 4 de junio de 2017

NO ES LO MISMO


Esa especie de reloj biológico que albergamos en nuestra mente me despertó hoy a las cuatro de la mañana. Seguramente que ayer, a la hora de apagar la luz para dormir, pensé que no estaría mal levantarme temprano para acercarme hasta el río a pasar dos o tres horas intentando que alguna trucha se dignase picar y alegrarme la mañana. Pero, claro, una cosa piensa el borracho y otra el tabernero. Primero, porque una cosa es levantarse temprano y otra son las cuatro de la mañana; y segundo, porque no es lo mismo tener mono de pesca que disponer de un cuerpo que lo permita. Total, que cuando me desperté y vi la hora, le mandé a ese reloj interno que no volviese a acordarse de ello hasta las nueve, por lo menos. Y me hizo caso, o casi. Hasta las ocho y media dormí como un angelito. Me tiré fuera de la cama y no pude dejar de pensar cuántas truchas hubiese ya pescado si me hubiese acercado hasta el río. Aún ahora, a media mañana, ese prurito me está revolviendo las tripas; incluso las manos se me van a hacer el movimiento de levantar la caña para sacar la trucha; y hasta los ojos se me escapan hacia el ordenador y los dedos buscan afanosamente el teclado, aunque en vano, para escribir pesca de río en google, pulsar en imágenes y gozar viendo algunas fotos de piezas recién sacadas o a punto de ello. ¡Qué cosas tiene este cerebro mío! Por más que el cansancio me dejó en la cama, porque el cuerpo decía que no, mi mente debió de estar soñando y pescando toda la noche entre las cuatro y las ocho y media. El caso es que, en este momento en que escribo estas cuatro palabras tontas en este folio, mi cabeza no deja de ver truchas balanceándose en el extremo del sedal, luchando por soltarse del anzuelo y volver a su espacio natural. Pero me aguanto y no busco las imágenes de pesca de río en google. Por hoy las perdono a todas. Me voy antes de que me entre tal comezón que no sea capaz de soportar esta incertidumbre: ¿cuántas llevaría pescado en este momento? Dejo de escribir, lo cuelgo en el blog y me levanto para irme. ¡Ay, mi espalda! No te digo, que no, que no es cuestión todo de querer, que a veces mandan otras cosas. ¡Ay, a ver si me estiro de una vez, esta hernia acaba conmigo! ¿Veis? No es lo mismo.
Y justo en este instante no puedo olvidarme de recomendarles que no pierdan la sonrisa, como la mía, ¡ay!, justo ahora.

jueves, 1 de junio de 2017

MOIX SE VA, PERO SE QUEDA


Al ex fiscal general anticorrupción, el sr. Moix, lo han cogido con los pantalones bajados en varias ocasiones y no le ha quedado otro remedio que presentar su dimisión.
Si después de lo que llevamos oído de este señor a lo largo de las últimas semanas, no lo han cesado, ¿qué habrá que hacer para que ello suceda?. No se olviden que ha ocultado datos, ha mentido, ha interferido en actuaciones policiales encaminadas a esclarecer actos delictivos, se permite cuentas en paraísos fiscales, etc.
Nos estamos acostumbrando a que a personajes de la vida política, con cargos más o menos relevantes, se les deje ir de rositas dimitiendo. Falta aún en esta seudodemocracia en la que vivimos que se coja a los toros por los cuernos y la palabra cese comienza a estar más presente en nuestra vida. No se puede consentir que gente que se ha confabulado, supuestamente, claro, que ahora, haya más o menos pruebas, todo es así, supuesto, supuesto y supuesto, con determinados delincuentes o que los ha defendido no sé si de palabra o evitando que se les investigue o intentando que se lleve a cabo una investigación eficaz y poniendo trabas y obstáculos a esta labor, puedan volver a sus puestos así como así.
El sr. Moix no se va a su casita, no. El sr. Moix vuelve al Tribunal Supremo. Ya me dirán cómo habrá que mirar los casos que le toque llevar. Porque fiarse de él, lo que se dice confiar en que un fiscal así cumpla con sus obligaciones independientemente del tema que le corresponda, va haber pocos que lo hagan.

No obstante, no pasa nada, aún quedan el sr. Maza como fiscal general del estado, un lince a la hora de fichar al sr. Moix, a sabiendas de todo lo que acarreaba tras de él, y el sr. Catalá, ministro de justicia, un hacha a la hora de lograr la firma para su equipo del sr. Maza, que a su vez nombró al sr. Moix. Vamos, que la cadena sigue ahí, solo que un eslabón ahora jugará en otro puesto.
Un equipo potente si nos fijamos en sus componentes, pero no me parece que vaya a ganar ninguna liga anticorrupción.

¡Hala, a pasarlo bien, que comenzó junio, el verano a las puertas y las vacaciones enseguida! Una sonrisa y hasta el siguiente.

miércoles, 31 de mayo de 2017

¡ POBRECITO RAJOY!


 
A Rajoy le han dicho que a eso de declarar en plasma nanay de la China. Ha de presentarse en los juzgados de la Audiencia, como todo quisqui, eso que alguno hubo al que permitieron hacerlo al disponer de bula en su momento, para declarar como testigo en el caso Gürtel. ¡Pobrecito, van a acabar con él! No hay más que mirarlo a la cara para, viendo ese gesto compungido y de no haber roto nunca un plato, saber que lo está pasando verdaderamente mal, se halla profundamente avergonzado de unos súbditos que no hicieron otra cosa más que lamerle el trasero para ocupar puestos espectaculares y resulta que lo han traicionado de la manera más despiadada posible. Y, como consecuencia, a pesar de que se las verán tiesas para implicar al PP, no desean apartarlo a él de la gloria. Supongo que lo acusados no se despegarán de la tele ese día, disfrutarán viéndolo gozar, como un verderón cantor al amanecer, haciendo el paseíllo torero a la vista de todo el público que, con seguridad, esa mañana abarrotará la plaza. Un Curro Romero dispuesto a ofrecer la corrida de su vida a unos seguidores entregados en cuerpo y alma a su valentía, a su genio, a su entrega, a su espectacular dominio del capote con el que engaña, no solo al toro, sino a todo bicho viviente. Bueno, a muchísimos, a los que lo siguen votando y alguno más, pueril e ingenuo, que sigue creyendo que las vacas vuelan sin motor y dan leche con sabor a frambuesa.
No dirá nada relevante, casi se puede asegurar, porque él no sabía nada. Creo que, a día de hoy, aun no se ha caído del guindo. Se halla en lo más alto y desde allí la bruma y la niebla no le permiten divisar absolutamente nada de lo que sucede a sus pies ni en las ramas intermedias. Es más, ni siquiera mira a derecha o izquierda. Está en la cima y la suave brisa primaveral solo alcanza para refrescar su ardor nacido de los tediosos enfrentamientos con una oposición visceral que va a por él con todos los medios posibles, pero a quien tiene domeñada, y de lidiar con insignificantes supuestos de corrupción que intentan atentar contra su persona como jefe supremo de su partido, tal vez sería mejor decir, en vez de partido en estos casos, de su banda de aduladores y aprovechados, aunque a él se la refanfinfla ya que está por encima del bien y del mal. Es decir, en la cima del guindo.
Va a testificar sobre algo que él desconoce. ¿Cómo va a estar enterado de lo que sucede en las cañerías de su partido o en las alcantarillas por las que discurre una sustancia lodosa, sucia, maloliente que recuerda a la mierda?  A él no le llega la putrefacción, el muladar queda por debajo, el guindo se eleva orgulloso e impertérrito por encima de esas nimiedades que algunos califican, movidos por la ignorancia, como grandes atentados contra el erario público al que burlaron, estafaron y hundieron en la ciénaga del dinero estafado. El que la haga, que la pague, sentencia él y su círculo adulador. Y se quedan tan panchos, a la espera de mover los hilos de las marionetas del poder retorciéndolos hasta límites incomprensibles con el único objetivo de convertir esas tramas en una simple agua de borrajas.
Por eso, Rajoy cumplirá fielmente con lo que le ordene la Justicia. Es un firme defensor de la Ley, de que los corruptos paguen por sus tejemanejes financieros, por su enriquecimiento ilícito, sobre todo cuando a él no le afecta, como afirma y reafirma cada vez que le preguntan por diferentes personas encausadas. Bah, son hilillos de plastilina que no van a ningún sitio. Su partido está limpio como una patena, no hay delincuentes, los han echado a todos. Y él no es responsable de nada. O eso cree, aunque, si ocupaban los puestos que ocupaban por pertenecer a un determinado partido político con el beneplácito total de sus líderes, y Rajoy era su presidente, algo tendría que ver… ¿O no? Aunque solo fuese por ética y responsabilidad…
¡Sí, ya. claro! Eran verdes y las comió un burro, ya lo sé.
Sigan bien, sonrían cuanto puedan y disfruten cada minuto, que la vida es un pispás.

 

lunes, 22 de mayo de 2017

JAVIERÍN Y SUSANITA, ¡QUÉ HOSTIAZO!


Y los socialistas españoles, los militantes, y en contra de lo que les apetecería a las autoelegidas vacas sagradas de la gestora, mandaron a la porra a los grandes dinosaurios del partido, aquellos que, a punto de extinguirse definitivamente, aún contemplaban la idea de poner en su lugar a alguno de sus herederos. En este caso, heredera, Susana, que presumía de no haber perdido nunca unas elecciones; ahora se habrá tenido que coser la boca con bramante y se habrá ido cariacontecida para su Andalucía del alma, el único lugar donde triunfó entre sus partidarios, a rumiar unos resultados que ni siquiera en sus peores sueños podía imaginar Porque en el resto de España Sánchez barrió de un plumazo y le dio la vuelta al golpe de mano que Javier Fernández y sus amiguetes cometieron hace nueve meses. A ver, que Pedro Sánchez y la militancia socialista los dejó con el culo al aire.

Las voces que comunicaban, pontificaban y defendían la abstención desde Ferraz destilaban dosis de veneno contra Sánchez, aunque solo fuese de forma subliminal, y arrojaban millones de flores al paso de la gran faraona andaluza. Era el futuro que ellos deseaban, la continuación de una saga anclada en los años del periodo cuaternario de la democracia; eran los sueños de unos enchufados que deseaban con toda su alma continuar en la brecha, con la boca abierta para seguir comiendo la sopa boba. Ansiaban, y lo siguen haciendo, la inmovilidad de la sociedad, siguen pegados al pasado de los antediluvianos, al del PP y PSOE como gobernantes únicos en España, juntos o por separado, según les convenga, pero solos, ellos, los líderes, tejiendo y destejiendo alrededor del poder. Los militantes solo son votos y nada más. No pintan  nada. Al PSOE le salió torda.

A uno de estos nuevos jefecillos, a Hernando, no le debió dar tiempo ni a digerir el triunfo de su ex jefe. Dimitió de su cargo en el Congreso ipso facto. Debió hacerlo, por coherencia, cuando echaron a Pedro Sánchez de la secretaría general, pero Antoñito Hernando, aquel encarnizado luchador por el no es no, prefirió subirse al carro entonces supuestamente ganador, no sabiendo apreciar que una cosa es dar trigo y otra predicar, o al revés. Y él ansiaba la cosecha de trigo; la predicación la dejó para quien consideró que llevaba las de ganar, aunque fuese cambiándose de chaqueta. Ahora, se dio tal hostiazo que tampoco quedaría mal si entregase su acta de diputado. Aunque no debería ser la única dimisión.  

Los demás que aplaudieron el derrocamiento de Sánchez, cantaban por soleares y bailaban sevillanas con Susana en los medios de comunicación y por los diferentes lugares de España durante las primarias, si tuviesen un gramo de vergüenza y de respeto hacia sus propios ideales, pondrían sus cargos a disposición del nuevo secretario general, lo mismo barones y baronesas que enchufados gestores, empezando por su presidente.

Lo que pasa es que a muchos de ellos les va la moda del cambio de chaqueta y ya están hablando de unidad, es decir, que ellos quieren seguir montados en el carro. Eso sí, ahiora lo hacen con la boca grande para que no les den la patada que se merecen. Con la boca pequeña lo decían antes de las elecciones, a sabiendas de que Susana y sus amiguetes, en caso de victoria, iban a purgar el partido hasta decir basta.

Esto de la política es muy entretenido. Da gusto oírlos hoy y hace un año o tres. Y dará gusto volver a oírlos dentro de uno, dos o tres años. No hay ni un político, o al menos no conozco a ninguno, que haya mantenido a lo largo de los años su forma de pensar intacta y haya trabajado en base a lo que proponen y prometen al electorado en tiempo de elecciones.

Como será que, una vez vistos los resultados, todos se olvidan del programa, de aquello que decían era fundamental.

O eso parece.

Por ello, tal vez, es por lo que me cuesta tanto creer ni siquiera una milmillonésima parte de lo que dicen cada vez que abren la boca.   

 

Sigan felices, disfrutando del buen tiempo y con la sonrisa a flor de piel.

miércoles, 17 de mayo de 2017

A LA GREÑA


La mosquetera Díaz y los mosqueteros López y Sánchez escenificaron hace un par de días el drama que está viviendo desde hace bastante tiempo el PSOE. Es este un drama que no tiene su origen en los mejores o peores resultados electorales de las últimas convocatorias, sino al elevado índice de ansias de poder que reina en su interior. Me gustaría poder ir hacia atrás en el tiempo, colocar en citas electorales a un partido como Podemos y verificar los resultados que habría  obtenido entonces el PSOE. No es lo mismo.

Sánchez había sido elegido secretario general como mal menor ante Madina. Díaz apoyó entonces a Sánchez, y López también, llegando incluso a ser presidente del Congreso. Y es que Madina, en aquel momento, era mucho Madina y podía acabar con el paso previo dado por Díaz para hacerse con el poder. Ahora Madina es fiel a Díaz, cosas de la política o del mantenimiento de un estatus de poder en su organización; como Antonio Hernando, fiel escudero de López y del no es no hasta que se montó en el caballo de momento ganador y abstencionista de la gestora para no perder el sitio que ocupaba, porque a él igual le da ocho que ochenta y, como Góngora, es un fanático incondicional del ande yo caliente, ríase la gente. López anda a su bola, intentando terciar entre uno y otro a ver si las aguas revueltas por sus contrincantes le ayudan en algo, apela a la unidad en cualquier momento a sabiendas de la tormenta celestial, con rayos, truenos y trombas de agua y granizo, que caerán una vez finalice el proceso electoral. Sánchez sigue en guerra contra todo aquel o aquella que ayudó a su defenestración y no duda en atacar a todo cuanto se mueve y no es de su palo; a fin de cuentas, no tiene nada que perder y sí mucho que ganar;  en el momento de su derrocamiento, ya avisó: la venganza será terrible, o algo así, qué más da.

Alrededor de todos ellos, figuras claves en la política española de la antigüedad, léase Felipe, Rubalcaba, Zapatero y demás acólitos, guardianes de arcanos que podrían hacer temblar a muchos; otros personajes, como Javier Fdez., Tini Areces, Borrell, Trevín, etc., etc., aún en cargos oficiales que deberían haber renunciado a ellos hace años, sobre todo porque han demostrado ser incapaces de arreglar problemas de los españoles y, eso sí, a pesar de todo continuar en su cargo, este o aquel, cobrando por no hacer nada (aunque, cuando los entrevistan, presuman de ser la solución para todos nuestros problemas: o ellos o el averno transmutado en oposición, con rabo, cuernos y demás parafernalia).

Y entre tanto lodo, procedente del polvo con el que Zapatero gobernó los últimos años de su mandato con el beneplácito de todos sus barones, ahí sigue enhiesto, orgulloso y bizarro, sin miedo al qué dirán, el Partido Popular y su brillante adalid, Rajoy, al que no hay nada ni nadie capaz de moverle la silla. ¡Y mira que ya ni sabe de dónde le llueven los golpes! Pero con su adarga de superhéroe se defiende como gato panza arriba, bien arreando zarpazos a diestra y siniestra como convirtiéndola en escudilla para darles algo que comer a sus amigos socialistas más próximos a los que, como enemigos derrotados, aunque no huyan, les tiende su puente de plata.

Sigan a la espera, que el próximo domingo sabremos cómo quedan los socialistas, aunque no vislumbremos su futuro, y veremos cómo le queda la cara a Rajoy cuando se entere de los resultados. Eso sí, no se olviden la sonrisa, que sale gratis.

 

domingo, 14 de mayo de 2017

XUNTOS DICA 'L FIN


¿Qué vos paez? Van busca-y los rebelgos al PP col envís d’aclarar la so corrupción nuna Comisión d’ Investigación del Parlamentu español. Jeje, Y entós, pónense a buscar un presidente pa ella y, ai, sorpresa, el PP y el PSOE algaman un alcuerdu pa nomar a un amigu d’ ellos, dexando de llau a Podemos y a Ciudadanos. Dáivos cuenta, esi presi, el tal Quevedo, ye’l que algamó acuerdos col PP p’ aprobar los presupuestos del estáu y llevar pa Canarias dellos cientos de millones d’ euros, al empar que vota les más de les veces col PSOE nel Congresu.
Y van investigar también los chanchullos y el rescate de delles entidaes bancaries qu’ armaron la de dios hai unos años, también n’ otra Comisión Parlamentaria. Y ¿a qué nun sabéis qué pasó? Que’ l PP y PSOE también alcordaron nomar a otra persona del so palu, otra canaria d’ otru partíu que sofita los mesmos presupuestos a cambio d’ otros cientos de millones pa la so tierra, dexando también de llau a Podemos y a Ciudadanos. La mesma persona, Oramas, qu’ aveza votar les más de les veces col PP nel Parlamentu.
Total, cuasi tres mil millones pa les Islles Afortunaes, inda más güei, amás de la presidencia de les comisiones. ¿Por qué será?
Yá lo vemos dir sabiendo cuando nos enteremos de cómo se van investigar los asuntos. Yá veréis cómo s’ allarga l’ asuntu nel tiempu y too queda en nada. Cuatro chorradines y a comer de los fondos estatales, que la vida son dos díes y amás ellos nun paguen nada.
¿Y PP y PSOE? A lo de siempre, a vivir a cuenta nuesa, bien apareyadinos como hasta agora.
 
Andái, siguíi bien, sorreís un migayu y a esfrutar del bon tiempu.

lunes, 8 de mayo de 2017

SIGUEN ZURRÁNDONOS LA BADANA


Luego dicen que los partidos grandes en España son lo más importante. Tararí que te vi, morena. Vean si no la importancia de tener en una comunidad autónoma unos representantes propios, defensores de sus orígenes, en número suficiente como para variar el resultado de una votación parlamentaria en Madrid. Que se lo pregunten al PNV, que logra de buenas a primeras una inversión de unos cuatro mil millones más para el País Vasco a cuenta de dar el sí a unos presupuestos que, si no fuese por ellos, no estarían donde están. Que se lo digan a Nueva Canarias, inmersa en negociaciones con el PP, para aprobarlos a cambio de otra serie de propuestas y millones que seguro conseguirán, y eso que sólo cuenta con un diputado. Aquí, en Asturies, el sr. Oblanca, de Foro, también se metió, pero en berenjenales, al pedir la finalización del AVE asturiano y le prometieron algo que choca de frente con lo que pedían los otros partidos de la comunidad. Es decir, en vez de sumar, se resta. Ahora, en el PSOE, Podemos y demás partidos e institucionessociales y empresariales de la sociedad asturiana se echan las manos a la cabeza ante el sinsentido que significa la concesión a Euskadi de unas medidas y prebendas que siguen cada vez más ahondando en la diferencia que ya existe por demás entre los españoles. ¡Ay, amiguitos del alma, no se puede estar, y esto se está demostrando desde años ha en Asturies, defendiendo las políticas del gobierno central, sea el que sea, y al mismo tiempo intentar convencer a la gente de que eso es lo mejor para nuestra comunidad! ¡Y que aún haya políticos que nos cuentan, a modo de pequeños relatos didácticos, que los españoles somos todos iguales! Cada vez con mayor rotundidad nos enteramos de asuntos que difieren totalmente de tales aseveraciones políticas interesadas que no son más que palabrería y reflexiones demagógicas con las que continuar engañando al personal.

Pero lo peor de todo es que seguimos consintiendo. Ya no es que pongamos la otra mejilla, es que nos dan a los asturianos tal paliza, nos zurran de tal manera la badana cada vez que se reparten los dineros públicos, que casi no hay por dónde cogernos. Y así nos va. ¿Quién sabe? A lo mejor, un año de estos, o un lustro, o una década, aparece por estos lares alguien capaz de pensar primero en lo que nos falta para asemejarnos a otras comunidades equiparables a la nuestra, en vez de seguir comiendo en Madrid, al amparo de sus jefes, la sopa boba y las migajas de lo que les sobra a los demás, puesto que a fin de cuentas son los que les permiten mantenerse en el poder. De ahí su miserable sometimiento mezquino, egoísta y ruin.

 

Sigan bien, disfruten de la primavera y no olviden la sonrisa.

miércoles, 26 de abril de 2017

...TODOS AL MISMO SACO.


No, no y no. Que no, señores del PP, que lo que aflora cada dos por tres entre los miembros de su partido no son casos aislados. Que deben ustedes repasar las nociones básicas de geografía física que les enseñaron en la escuela pública o en el colegio de pago correspondiente. Que isla es un caso, un territorio que peculiarmente ha surgido como consecuencia de un gran movimiento interno de la Tierra o por desgajamiento de su tronco principal, el continente, que mantuvo unido a sí mismo a esa pequeña porción que le daba más alegrías que a un tigre de Bengala una persona si le arrojase en el zoo trozos de carne fresca. Pero es que desde hace unos años, su continente, su partido, ustedes no tienen islas, casos aislados entre la corrupción de este país, sino que lo que orbita a su alrededor son verdaderos archipiélagos, Polinesia se queda pequeña, que se han formado al ir poco a poco creándose reinos de taifas amparados por el gran emperador, zar o monarca del poder central sito en Madrid que, en todo momento, consintió u obvió las barrabasadas de sus acólitos y aliados en esas grandes islas, islas a secas, islitas o islotes pequeñitos que contribuían suculentamente y de forma más que fehaciente a la conservación de una corte repleta de intrigas en pro de un beneficio personal que les permitiese seguir su propio ritmo de vida. Y ahora esos archipiélagos se han hecho tan grandes que lo único que le queda como respuesta del poder central a ese pillaje es explicar, para lavarse las manos aunque la roña no se le quite, que esas islas nunca fueron suyas, que mantenían una tibia alianza con ellas, pero que, a la vista de lo visto, rompían todas sus relaciones y los dejaban que siguiesen su camino flotando, alejándose y hundiéndose cuanto antes y más mejor en el húmedo estercolero de los robos cometidos a todo tipo de escala, y aduciendo una ceguera absoluta ante la manera en que los perpetraron en su beneficio, pero en el de ellos, nunca en el del PP. De eso nada, hasta ahí podíamos llegar. El PP nos lo pintan blanco, inmaculado, virgen, como un bebé recién nacido al que en su inocencia cualquiera puede engañar; pero para quienes seguimos sus pasos, muchos españoles, tiempo ha, hace tiempo que hemos caído de la burra y percibimos que los casos de islas putrefactas son consecuencia de haber estudiado a fondo las actividades podridas que se cocían en el continente del que se han desgarrado y donde estudiaron a fondo su funcionamiento interno. O eso parece.
Y es que o se toman medidas drásticas por parte de quienes sostienen  ese tipo de poder, muchísimas personas cabales, honradas y con ganas de trabajar con la ley en la mano, o mucho me temo que al final todos ellos, por más inocentes que se consideren y sean, por consentidores, también serán tachados y acusados de lo mismo de lo que reniegan hoy en España millones de ciudadanos, de la corrupción si no generalizada, si permitida, de la clase política, en el nivel en que se esté, eso da igual. Por acción, omisión, amiguismo, falta de responsabilidad o comodidad, todos al mismo saco. A no ser que…Ya lo saben, para qué volver sobre lo mismo.
A seguir disfrutando, con la sonrisa franca en la cara, y con la esperanza de que tal vez algún día todo se arregle y sea verdad que solo aparezca alguna islita suelta.