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viernes, 22 de septiembre de 2023

PODER, PODER

 

No queda casi nada para que Feijóo se pegue el gran trompazo. Se metió en camisa de once varas aposta y, sin comerlo ni beberlo, cuando se vaya a dar cuenta, aunque ya se la habrá dado supongo hace días, le habrá salido rana la opción de presidir España junto a su amigo Abascal y no le quedará otra que meter la cabeza bajo las alas y apechugar con los resultados. Y es que los resultados electorales y los pactos con Vox no creo que aún los haya digerido convenientemente, de ahí sus bandazos durante las últimas semanas.

 Y, claro, en el PP le moverán el sillón en cuestión de pocos meses, situación que conoce a la perfección después de haber sido testigo directo de la defenestración de Casado. Me pregunto si se acordará.

Ahora, en cuanto un día se levante de esa poltrona acolchada, en cualquier momento de vuelta se encontrará el sitio vacío, habrá en otro despacho alguien que estará sentado en él porque lleva años anhelándolo hasta el punto de cargarse por el camino a quien se le ponga. E incluso me atrevería a decir su nombre, pero me conformo, en los tiempos que corren, con apostar por una  mujer. Aunque mucho me temo que no será por feminismo ni nada de eso tan de moda hoy en día, sino que ha de ser una persona que sea vista como alguien que no le calle ni al lucero del alba, por más que haya sido la causante con sus decisiones de verdaderos dislates y suelte en sus discursos estupideces a montones; a fin de cuentas, dislates y estupideces se olvidan con el paso de los días o se puede cambiar de opinión como buena farisea para alcanzar su objetivo, para llegar al poder y le dará igual ocho que ochenta: Algo así como la doble de Sánchez en versión PP.

lunes, 24 de julio de 2023

23-J LIQUIDADO ¿ Y AHORA?

 

Ala, amigos, ánimo, que ya pasó el día 23 de julio. Elecciones al carallo, diría Feijóo. Da la impresión que, como siempre que existe algún tipo de comicios, ganan todos. Y no va a ser menos hoy, el día después. No obstante, algunas caras desmienten a las palabras que salen de su boca. Ni la derecha suma una mayoría absoluta para gobernar, ni la izquierda se acerca a los números sin meterse en problemas. Eso que, como no se cansan de contarnos, la política es la política y las amistades se ganan y se pierden a momentos y en función los intereses que primen: todo depende del qué hay de lo mío. Porque en España no piensan, no seáis crédulos.

Llevamos más de cuarenta años desde las primeras elecciones y siempre, al principio del mandato, los acuerdos funcionan cuando se obtiene algo a cambio para quienes menos votos tienen, ya sean partidos nacionalistas vascos o catalanes. Eso sí, siempre a final del mandato se encorajinan porque no obtuvieron suficiente y amenazan con quitar el favor al partido con más diputados a quien apoyaron hasta que le sacaron hasta los hígados. Y da igual que el grupo con mayor base de votantes sea más próximo a la derecha que los que se sienten más atraídos por la izquierda. Todos tragan con los grupúsculos cuyo sostén buscan sin remilgos ni vergüenza, y que son resultado de una ley d’ Honk que defenestra el concepto auténtico de “democracia”. Pero todos nuestros mandamases encontrarán explicación que dar a los ciudadanos. Recuerdo a Suárez pudiendo prometer lo que sabía que era imposible, a Aznar que hablaba catalán en la intimidad, a Zapatero negando la mayor en la crisis, a Rajoy con el hilo de plastilina o esperando que las cosas se revolviesen solas, a Felipe en tiempos del terrorismo de Estado y a nuestro, por ahora, presidente ya en funciones, haciendo declaraciones sobre con quién iba a pactar hace cuatro años y con quién no.

Y ya se lo conté el otro día: ninguno mintió. Solo han cambiado de parecer o han incumplido promesas o los han engañado a ellos o lo que sea con tal de poder mirarse en un escaparate y distraerse con lo ofertado en él. En un espejo nunca lo harán porque lo romperían si se miran y ven su propio yo reflejando la falsedad, la doblez y el fariseísmo que esconden.

Ya saben. Hay muchos en política que siguen a pies juntillas lo que decía Groucho Marx: Estos son mis principios y, si no le gustan, tengo otros.

martes, 5 de abril de 2022

GUERRA Y CRUELDAD

          Ayer, imágenes aberrantes de muerte dieron la vuelta al mundo. Imágenes procedentes de ciudades de la periferia de Kiev. Acusaciones de asesinatos de civiles por parte de las tropas rusas que invaden Ucrania y que nos recuerdan la barbarie que se deriva de una guerra. No obstante, no sé qué tienen de extrañas tales matanzas. Es una guerra, señores, una GUERRA, y por más que nos la vistan con colores de victoria o de derrota, el salvajismo es la tónica dominante durante una confrontación de este tipo. Los crímenes de guerra han tenido lugar de forma apabullante en cualquiera de los enfrentamientos armados que se han sucedido a lo largo de la Historia y siempre los criminales fueron acusados por unos o por otros según en el bando en que cada uno se hallase. El respeto a los derechos humanos se salta  a la torera en cualquier zona de cualquier país del mundo.

En este tipo de bestialidades, los cañones destruyen igual objetivos civiles que militares. No hay distinción a la hora de obtener la victoria, por las armas o sembrando el pánico y el horror entre la población.

A lo largo del último siglo, hubo para dar y tomar por parte de unos y otros contrincantes. Los nazis destruyeron Varsovia y los aliados Dresde, por ejemplo, y no por ser precisamente objetivos militares; la destrucción de Hiroshima y Nagasaki, con casi doscientos mil muertos más las secuelas posteriores en los descendientes de los supervivientes, fue la mayor aberración cometida durante cualquier guerra habida hasta la fecha; en Vietnam hubo sucesos horripilantes por parte de ambos bandos; más recientemente, en Irak, invadido en base a falsedades, no hubo perdón ni siquiera para los periodistas que intentaban contar la verdad, como sucedió con José Couso; en Guantánamo se siguen violando los derechos humanos, pero nadie se atreve a protestar ni poner sanciones; en Siria hubo denuncias de uso indiscriminado de armas prohibidas y ahí sigue el responsable tan campante; en Sudáfrica el racismo imperó durante décadas y décadas protegidos sus gobernantes por Occidente y por sus riquezas; en el golfo Pérsico la desigualdad entre hombres y mujeres o las penas impuestas a algunos delincuentes o reos continúa y las naciones oyen, ven y callan porque esos países son quienes son y mandan lo que mandan; en China, otro tal de lo mismo; durante la invasión de China por parte de Japón hoy se han descubierto barbaridades de toda clase cometidos por este último; Israel  se carga palestinos a diestro y siniestro, sabiéndose inmune a cualquier tipo de sanción que nunca existirá, cada vez que un grupúsculo terrorista les lanza un cohete; en las dictaduras de Chile o Argentina, en Yemen, en Sudán, en Congo, y así podríamos continuar sin cesar durante folios y folios.

Un siglo, cien años, son muchos años en la Historia de nuestro planeta como para obviar lo incuestionable: La GUERRA, cualquier guerra, es una salvajada y esta solo puede dar como resultado la crueldad más absoluta. No nos echemos las manos a la cabeza, o más bien no las bajemos de ella porque día tras día en algún lugar del mundo se siguen cometiendo atrocidades semejantes. Quien más y quien menos, a poco que pensemos, hemos sabido que las mayores barbaridades acontecen en estos conflictos. Por eso, ahora, cuando autoridades de muchos países piden que Putin, dictador supremo ruso que alcanzó la cima del poder espoleado de alguna manera por las acciones de la propia UE en los últimos lustros, sea juzgado por el Tribunal de Derechos Humanos por su responsabilidad en estos asesinatos en Ucrania, yo me paro a pensar que desde 1995 la ONU declaró la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra o de lesa humanidad, pero, a pesar de ello, apenas nunca se procedió contra otros mandatarios.

Claro que, sabiendo que países como China, Rusia o EEUU no pertenecen ni siquiera al Tribunal Penal Internacional con el fin de que nadie ose investigar sus tropelías, tendríamos que encabronarnos. No sirve de mucho, poco menos que gestos contrariados contra la arbitrariedad con qué toman y se aceptan tantas y tantas desgracias, mas a sabiendas de la inutilidad de nuestras justas pero vanas protestas. Es el recurso del pataleo baldío, un berrinche más.

Entre ellos tres se lo guisan y se lo comen. El resto formamos parte del atrezzo o somos meros figurantes pasivos en esa obra melodramática que llevan representando magistralmente durante las últimas decenas de años los mismos actores de siempre.

 

 

 

jueves, 10 de marzo de 2022

HOY, UCRANIA. MAÑANA...

 Guerra, según las dos primeras acepciones de la RAE:

1. f. Desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias.

2. f. Lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación.

         Visto y leído así, nos queda en la retina de la mayoría de ciudadanos algo así como una batalla de una de las pelis que hemos visto o de la imaginación que pudiésemos echarle a la hora de leer en un libro una contienda entre dos adversarios por el motivo que fuese. Algo muy épico y glorioso para el vencedor, pero cargado de sufrimiento para el vencido. Aunque, en fin, muy pasable y olvidable puesto que mañana tendremos otra ración, si nos gustase, de cine o de lectura similar.

Lo que pasa es que la GUERRA, con mayúsculas, no es algo tan intrascendente como visionar o leer. La GUERRA no es sólo la definición de la RAE. LA GUERRA no significa más que la inutilidad de la palabra para resolver los conflictos.

Dicen que dos no discuten si uno no quiere. ¿Obvia falsedad, verdad? Al matón no lo convencen las palabras, nada más está a gusto cuando puede pisar a los demás porque tiene más fuerza o dispone de medios más abrumadores que los contrarios; se siente cómodo en el papel de perdonavidas pendenciero capaz de cometer las mayores atrocidades con el fin de mantener su statu quo, y lo mismo da que el bravucón lo sea de un barrio que de una nación.

En estos momentos tan trágicos que nos ha tocado vivir en el seno de Europa, a uno de esos ostentosos fantasmones le ha dado por invadir una nación fronteriza obsesionado por su esquizofrénico afán de poder y la desquiciada vanidad que exhala a través de su viperina lengua. Su autoconvencimiento de haberse convertido en el líder del mundo lo ha llevado a enfrentarse a toda la sociedad mundial (a excepción de cuatro marionetas con regímenes que intentar emularlo en menor medida porque no tienen capacidad para ir más allá o porque dependen económicamente de él), y esa sociedad, sus representantes políticos,  ahora se echa las manos a la cabeza porque se le dio soga durante demasiado tiempo.

El caso es que en estos tiempos que sufrimos, ¿quién le pone el cascabel al gato? Este ha afilado tanto sus uñas y ha cometido tantas fechorías durante su vida que se ha transformado en un depredador salvaje al que lo mismo le da ocho que ochenta con tal de seguir campando a sus anchas.

O sea, que como no lo atrapen y lo aten corto en su propia guarida los que primero lo soltaron, tendremos a un perverso lunático dictador haciendo de las suyas, amparado por su armamento diabólico y defendido por cuatro lacayos que servilmente adoran en él porque los mantiene a cuerpo de rey.

Ayer fue Chechenia, Georgia, etc. Hoy es Ucrania. Mañana…

sábado, 26 de febrero de 2022

ORATE SUELTO: PELIGRO

Rusia invade Ucrania. Putin demuestra una vez más que en el oriente europeo es el jefe supremo, hace lo que le viene en gana y nadie le tose. Sí, se sanciona benignamente por ello, salen a la calle en muchas partes del mundo unos miles de personas con el No a la guerra y frases en pancartas más o menos furibundas por la masacre que está teniendo lugar a la vista de las imágenes que se deslizan en los medios o videos que solo sirven para demostrar la crueldad de estas situaciones, como sucedió en Irak o en Siria o en Yemen o… Los gobiernos occidentales, con EEUU a la cabeza, se tiran de los pelos porque no se habían tomado a este zar lo suficientemente en serio y los movimientos políticos de esos países fueron infructuosos por nefastos para evitar este tormento, obviando desde el primer momento que se enfrentaban a un loco peligroso, un desquiciado dictador al que no le tiembla la mano a la hora de deshacerse de sus opositores mediante el asesinato, sin que haya habido consecuencias negativas por esos hechos, o mínimas dichas con la boca pequeña pero sin llevar a la práctica. En Rusia no se mueve nadie y, si lo hacen, acaban en la cárcel o en el cementerio. Mano dura, puño de hierro, balas y bombas si fuese necesario, o veneno para acabar con cualquier conato de rebelión ante sus decisiones. Y en los países que la rodean, otro tanto de lo mismo. Ejemplos los hay: Chechenia, Kazajistán, Georgia, Bielorrusia, etc.

Nadie quiere reconocerlo, pero es que además lo que desea este facineroso gobernante es el poder económico que le proporciona el dominio de Ucrania, situada al sur de sus fronteras con la salida libre hacia el mar Negro y, por ende, al Mediterráneo. No se puede olvidar el potencial de recursos y materias primas de que dispone este país, y Rusia, que gestiona sus recursos de manera funesta manteniendo un nivel de vida de sus ciudadanos deplorable, quiere hacerse con todo cuanto pueda. Amén de ello, le sirve para acojonar al resto de países de su ex órbita avisándolos de lo que les puede caer encima.

Y ahora, con el fin de acoquinar más a sus países fronterizos, amenaza a Suecia y a Finlandia, Y estas dos naciones se echarán a temblar ante la posibilidad de que les suceda lo mismo. Están, a fin de cuentas, en una situación geopolítica semejante a Ucrania. E igual sucede con antiguos aliados de la extinta URSS, esa que parecía haber pasado a ser un capítulo ominoso más en la Historia de Europa y del mundo, pero que Putin parece decidido a revivir.

Así pues, quién se atreve a hacerle frente. Putin gana la guerra, esta y las que le dé la gana de entablar mientras no confronte con China. Su poder nuclear es enorme y el chiflado que puede disponer de su uso anda suelto. Su ambición no tiene fin y su pueblo, si aún le quedase alguna gana de cambiar de dirigente, está aplastado por las botas de un ejército dirigido por intrigantes generales fidelísimos a su líder, si no quieren desaparecer.

           No se puede ser un iluso y pensar que unas elecciones en Rusia son libres y puedan cambiar de líder, eso es imposible. Así que a Occidente nada más le resta oír, ver y callar, o llegar a acuerdos con este nazi bajándose los pantalones y rezando por que los cumpla. Porque, por desgracia para nosotros, la economía europea sigue dependiendo muy mucho de los recursos que exporta ese país y de ese visionario majareta. 

viernes, 11 de febrero de 2022

GUERRAS

 

Hoy no existen las guerras. Nadie, ningún país, ningún dirigente declara la guerra a otro.  

Ahora, de repente, alguien espeta una serie de diatribas contra el oponente y este le responde de forma semejante o peor; y alguien lanza un ataque más o menos sorpresivo y el atacado se defiende y contraataca;  y se lanza una ofensiva que es respondida por otra contraofensiva; suenan primero una bala y luego una ráfaga, más tarde un cañonazo y después bombas o torpedos, desde aviones, desde barcos, desde baterías antiloquesea; se producen repliegues por un frente y despliegues por el otro; un contragolpe contra un determinado lugar y resistencia y posterior acometida desde el otro. Pero no se habla de guerra, son solo maniobras militares controladas y destinadas a defender los derechos de uno y de otro, no se desea ningún tipo de enfrentamiento contra nadie, aunque nadie se lo crea y los fragores de batallas siembren los campos de destrucción.  

Después, como si hubiese sido un visto y no visto, el silencio absoluto en ambos lados. Y antes de que nadie diga nada, una palabra coherente, comienzan los gemidos y lamentaciones, los lloros y los pesares, los odios y los rencores que duran eternamente, a veces expresados a voz en grito o simplemente solapados bajo engañifas arrinconadas en lo más profundo del inconsciente. Y sobre la tierra, entre el polvo, el agua o el barro, los muertos, miles de muertos, de uno y otro lado que alimentan la inquina entre pueblos.

Y cuando ya parecía que todo había terminado, aún faltaría el colofón, el estrambote al enfrentamiento armado: se firma un armisticio sobre papel biodegradable afirmando que el conflicto ha terminado. Lo firman quienes han visto en la muerte de sus semejantes el precio a pagar para seguir manteniendo sus prebendas y su supremacía, quienes nunca pisarán un campo de batalla y el único estruendo que oirán y les afectará de cerca será cuando sientan el golpe al ser despojados de su poder y caigan desde las alturas donde se habían aposentado creyéndose líderes inmortales, dioses.

Y por fin, en medio de la pobreza y la decadencia moral que les reste a esos seres humanos supervivientes que han visto y padecido  lo peor que le puede suceder a una sociedad, algunos gerifaltes presumirán, de forma arrogante y engreída, rayana en la soberbia, de que han logrado determinados y valiosos acuerdos diplomáticos entre ambas partes, se colgarán varias o muchas medallas y declararán que la guerra ha terminado. Solo cuando termina la confrontación bélica la gente, los políticos, los observadores confirmarán que existió una guerra. Hasta entonces, nada. Y lo harán, sobre todo, porque también la paz es rentable, muy rentable, tanto o más que la guerra.

jueves, 14 de octubre de 2021

PERDÓN, CON EFECTO RETROACTIVO

 

¿Hasta cuándo vamos a seguir, o van a seguir, juzgando el pasado con los ojos de hoy?

De un tiempo a esta parte existen ciertas corrientes de opinión empeñadas en la necesidad de pedir perdón por acontecimientos sucedidos hace cientos de años ya que, visto desde los estándares sociales, filosóficos, o como quieran llamarse, de la actualidad, eran aberrantes. La colonización que tuvo lugar en determinadas partes del mundo por potencias llegadas de otros lugares más o menos cerca o de otros continentes parece ser que fue aterradora, por no decir las consecuencias que derivaron de ella. Es verdad que, a ojos vista, hoy podríamos calificar aquellas situaciones como algo totalmente fuera de lugar si nos centramos y lo razonamos con el pensamiento predominante occidental que vivimos. No obstante, también es un poco paradójico que no se reconozcan situaciones similares que hoy están acaeciendo en lugares del mundo, en pleno siglo XXI; o que sí se reconocen y se protesta, o no, contra ellas, pero sin que nadie se atreva a meter las narices allí donde pasa porque estaría mal visto por la comunidad internacional, léase la ONU, por ejemplo. Aunque, por estúpido que sea, si a alguna organización mundial que busque terminar con las calamidades sufridas por muchos seres humanos debido a diferencias raciales, religiosas, económicas, etc., se le ocurre intervenir, sería automáticamente condenada por muchos países por meterse donde nadie lo llama. Porque hay gente para todo y el mundo es así.

Si hacemos caso a lo que defienden algunos países, que más que nada quieren desviar la atención de los problemas que originan y padecen los ciudadanos, los suyos, por sus desgobiernos, no habría país actual en el planeta que en alguno de sus siglos de historia, ¡mira que llevamos varios miles de años desde que aparecieron las primeras civilizaciones!, no se viese obligado a pedir perdón por esto o por aquello.

Pero hacerlo hoy, luego de décadas o de siglos de haber acontecido semejantes sucesos, me parece una anormalidad. ¿Os imagináis naciones hoy herederas de aquellos extraordinarios imperios o civilizaciones como las de Mesopotamia, Asiria, Egipto, Persia, Grecia, Esparta, Roma, Cartago, Califatos como los Omeya, Abasí, Fatimí, de Córdoba, Imperios Otomano, Maya,  Azteca, Inca, Anasazi o Iroqués, Bizancio, Mali, Ghana, Songai, Escandinavia, Inglaterra, España, Francia, Portugal, Bélgica, Holanda, Rusia, EEUU, Valle del Indo, China, Mongolia, Japón, Corea, etc., dándose  golpes en el pecho por lo que hicieron sus antepasados con otros pueblos (que fueron colonizados y conquistados violentamente por ellos, pagándolo con la vida, la esclavitud o el asesinato, fuese ritual o no, e incluso con la desaparición), y arrodillándose ante los habitantes actuales de muchos países que entonces ni existían, ya que la creación de sus estados en la mayoría de casos fue posterior?

¿Os lo imagináis? Pues yo no, porque no tendría ningún sentido, aparte del de quedar bien si existen intereses de otro índole que no sean los históricos, que no sean los de analizar y entender las razones que llevaron a esos imperios a conquistar otros lugares. Como si no hubiese sido y sigue siendo lo más habitual desde que el mundo es mundo. Por la fuerza de las armas o del dinero, pero con la misma violencia.

Otros tiempos, otras sociedades, otra manera de ver el mundo. Podemos analizarlo, entenderlo o no, pero ¿pedir perdón por lo acontecido hace cientos de años? Buf, si lo tengo que hacer, se lo pediré a Adán.

jueves, 12 de agosto de 2021

ALREDEDOR DE LA LUZ

 

El precio de la electricidad por las nubes. Anda que no nos están bombardeando con ello.

Existen unas leyes que lo permiten, por lo visto, y a nadie se le ocurre actuar con rapidez para cambiarlas. Demuestra ello que no hay nada que hacer y que día tras día nos vemos condenados los españoles a recibir la información sobre cuánto ha subido la luz hoy, cuánto mañana y pasado y… Y lo peor, apechugar con la factura.

El Gobierno, ni pío. La oposición, ni pío. Rezongan, rebuznan y se acusan unos a otros, pero… Aquí lo importante es tirarse los trastos a la cabeza. Dicen desde el PP. que ya han avisado al Gobierno sobre la conveniencia de actuar de cierta manera para evitar este desastre económico para las familias. Contestan desde el PSOE que el PP solo chilla y protesta, pero que no colabora, que la culpa es de una ley que ellos, Rato y compañía, habían aprobado allá por 1997. Desde entonces acá no hubo tiempo a modificarla, había asuntos más importantes, por lo visto, aunque casi siempre desconocidos para los simples mortales. En Podemos, unos gobiernan, o permanecen en el gobierno para soltar de vez en cuando alguna sandez, y otros protestan en las calles pidiendo una empresa eléctrica estatal, o sea, llevándose la contraria a sí mismos, o por lo menos a sus compañeros que se sientan en la poltrona, como si se pudiese crear de hoy para mañana algo así. En ERC, VOX, Cs, JUNTS,..., bueno, esos a lo suyo.

Es decir, palabrería, papel mojado, lo de siempre, cuentos de nunca acabar, el de la Buena Pipa.

Dicen desde el Gobierno que todo sucede porque existen unas leyes europeas que no se pueden saltar. Pero eluden contar por qué la electricidad es más barata en otros países que en el nuestro con esas leyes europeas.

La verdad es que en materia económica en España a este Gobierno, a excepción de Cataluña y País Vasco que nunca tienen bastante y obtienen sus peticiones particulares en función de su apoyo en el Congreso, no se le ve ni se le espera. Así, a grandes rasgos: siguen las dudas con las pensiones; sigue la reforma laboral más o menos como estaba; siguen las empresas (pequeñas, medianas y grandes) cerrando porque no pueden más y echando gente a la calle; sigue el trabajo precario y temporal aunque bien que se presume del número de personas que ha encontrado trabajo en tal o cual fecha; se machacan la ganadería, agricultura y pesca con razonamientos urbanitas amparándose, como con la luz, en leyes europeas; los impuestos que pagamos por las mismas cosas dependen de cada gobierno autonómico, y cada uno hace de su capa un sayo, por lo que igualdad entre españoles es una utopía; etc. Y mientras, en el gabinete ministerial, ese ente mixto que nos gobierna, no se ponen de acuerdo ni para decir lo mismo. Cada uno va a lo suyo, a ver a quién le hacen la foto más guapa o quién vende la noticia más chula o quién es el que suelta la trola mayor si con ello puede salir en los medios a hacer autopropaganda.

Pues bien, volviendo a la luz, me pregunto por qué no les piden alguna sugerencia a todos los ex ministros y ex altos cargos, que hoy pululan por los Consejos de Administración de las grandes multinacionales eléctricas, enchufados, y nunca mejor dicho, a un sueldo apabullante y que causarían vergüenza a cualquiera, menos a los españoles que lo seguimos permitiendo todo. A lo mejor les dan la solución. No es que yo me lo crea, qué va, pero hay quien cuenta que los milagros existen. No seré yo quien lo niegue, aunque esté más cercano a Santo Tomás.

Me da la impresión que los ciudadanos ya no servimos ni para defender lo nuestro, somos ovejas de un rebaño bien domesticado esperando que el pastor nos defienda; pero cuando aparecen los lobos, uno hoy y otro mañana y otro y otro más, el pastor silba mirando para otro lado y se hace el longuis. Y los que se vayan al garete, que se vayan. Aún quedan más y este tipo de pastor político no cuenta, mira el bulto.

Me enviaron hace unos días por wasap dos fotos: en la primera, con motivo de la detención de cierto rapero catalán, las calles aparecen abarrotadas de gente protestando; en la segunda, ante las subidas de la electricidad, calles vacías, supongo que con la gente en su casa mirándose el ombligo.

Un amigo me dijo que hay que ponerle un nombre de rapero o de cantante protestón e insultón a la corriente eléctrica para que nos echemos a la calle. Lo dudo, pero ahí lo dejo, que este paisano es muy suyo y quería saber si yo era capaz de ponerlo en el artículo. Como cuando me preguntó que dónde estaban los sindicatos para protestar como es debido por ello y, ante mi gesto de ignorancia, siguió hablando para contestarse a sí mismo: En las páginas amarillas. Como yo le comenté que ese librón ya no se editaría más, que desaparecía, el me retrucó: Pues eso, como los sindicatos.

Bueno, que el ordenador también gasta corriente. Lo dejo, no vaya cogerme una hora montaña, meseta o valle o como sea que se diga.

Sean felices.

miércoles, 5 de mayo de 2021

Y ARRASÓ

 

Y arrasó. Ayuso se llevó por delante a la izquierda madrileña, dejando por el camino un par de cadáveres, de momento: Ciudadanos y Podemos, uno por desaparecido y otro por eliminación de su cabeza pensante. Al tiempo, como era de suponer, se cargará a Gabilondo que no debe ni saber dónde meterse: ¡pobre!, se veía venir. Este podrá ser una persona entrañable, educadísima, discreta, inteligentísima, etc., etc., pero sin xixa, como decimos en Asturies, sin energía ni empuje, sin brío ni desparpajo, y así no sirve para político y menos aún para liderar un partido que tenía enfrente a alguien capaz de decir las mayores sandeces y barbaridades que se le pueden ocurrir a cualquiera y ser creída por los ciudadanos votantes de esa Comunidad, mientras él era incapaz de rebatirla y entrar al trapo, porque eso es precisamente una campaña electoral, nos guste o no.

Dice poco, es un suponer, de la inteligencia y capacidad de raciocinio de los madrileños, pero son muy libres de pensar como quieran y votar a quien les dé la gana. Si lo que les contó Ayuso los convenció, pues adelante, pero… ¡válgame Dios! Sólo con saber cómo discurrió la pandemia por Madrid, cómo se desarrollaron los hechos devenidos de Filomena o escuchando la definición de “Libertad” que hace Ayuso, es para echarse a temblar. Pero, en cambio, ahí está bendecida por las urnas y los votos de cientos de miles de personas. Hace ya mucho tiempo, un destacado político nazi encargado de la propaganda (Göbbels) comentaba sobre la gran cantidad de mentiras con que bombardeaba a la población, a cual más burda y exagerada, que de tanto repetirlas acababan por ser creíbles (“Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”). Y quién sabe si Ayuso no lo leyó en algún sitio y cumplió con esa máxima (ya lo venía haciendo antes) con verdadera satisfacción, y  por la que se vio recompensada con la Presidencia de la Comunidad. No ha habido muertos en Madrid por su culpa ni de su gobierno, por su nefasta gestión durante la pandemia, sino que fue el gobierno central el que se los cargó con sus medidas; durante los días que duró la catástrofe de Filomena se dispusieron de todos los medios que había, aunque, claro, se le olvidó decir que eran mínimos porque el empleo en distintas áreas de gestión pública anda bajo mínimos (educación, sanidad, empleo público, etc) y se tardó más en solucionar los problemas que en el resto de comunidades juntas; y, aparte de otros mensajes inefables, nos coló como colofón que el verdadero significado de la palabra “libertad” es el de terraceo, toros, misa de doce y no estar obligado a cruzarse con un o una ex porque Madrid es mucho Madrid y las cosas se hacen a la madrileña, que no sé qué significa aunque se podría deducir a la vista de lo que hay. Solo le faltó rubricar con un eslogan semejante a este, muy reconocido en otros tiempos: “Madrid, una, grande y libre”.

Después de ver los resultados, mucho me temo que quien está más que en un apuro dentro del PP es Casado. Debe de estar como infinidad de españoles, algunos madrileños entre ellos: echándose las manos a la cabeza y pensando que como esto se extienda seremos el hazmerreír de Europa. Si no lo somos ya. Bueno, al menos Madrid. Aunque no presumamos nada, que Casado es Casado e igual le da por seguir los pasos de su protegida, que le salió rana, pero convertida en princesa de un día para otro. Es más, quién sabe si con ansias de reinar.

lunes, 1 de febrero de 2021

INCAPACES E IMPRESENTABLES

 

Ya nos hemos metido en febrero. Como si fuese enero. Total, tal parece que nuestros políticos siguen haciendo de las suyas, protegiéndose primero ellos y sus allegados (que son muchos, como los de las Navidades) y dejando que los demás nos atrofiemos con diversas noticias que poco o nada denotan interés en la gente, más allá de comentarios pasajeros que no llevan a ninguna parte.

Se siguen tomando medidas controvertibles como los cierres perimetrales de lugares donde los brotes se descontrolan y lo que hace es que en esas comarcas se dispare porque no se confina a la gente, sino que se le permite salir y hacer una vida acorde con el azote que nos persigue desde hace un año. O sea, que se van de terrazas, de compras, al parque con sus amigos, a charlar, a pasear en medio de barullos incontrolados por las calles, etc. Lógico, se contagian porque nadie sabe quién está padeciendo al lado de uno la enfermedad, si es asintomático o se está pasando la cuarentena por el forro. Si a ello añadimos que infinidad de personas viajan a concejos distintos de su residencia porque su trabajo está en ellos, pues apaga y vámonos. Y últimamente en Asturias los índices de trazabilidad por los suelos: resulta que los rastreadores no rastrean, por lo visto. Y eso que nos contaban hace meses que la Comunidad estaba bien abastecida de esta figura capaz de detectar a cualquier sospechoso de padecer el virus y no necesitábamos personal del ejército ni nadie más que nos viniese a incordiar, por lo visto. Pues va a ser que no. A pesar de Barbón con sus twitters y sus apariciones en la tele. ¡Pero si se sale de los concejos cuando se quiere y se viaja a dónde se quiere porque no hay control ninguno y los que hay sirven de bien poco!

Se está dejando que el virus se esparza por aquí como Pedro por su casa. Hasta que se canse o hasta que lo pasemos todos, y a quién San Pedro se la dé que San Pedro se la bendiga. Los únicos que padecen y sufren las consecuencias, aparte de los contagiados, son aquellos que han de enfrentarse cara a cara con la covid dichosa: médicos/as, enfermeros/as, celadores/as, dependientes/as de tiendas y supermercados de alimentación (a estos nadie les hace caso aunque llevan un año de cara y frente a frente con la gente que asiste como quiere a esos negocios, y eso que tienen, dicen, sindicatos- jaja-, pero como no miran para ellos/as pues…), etc., y, claro, los politiquillos y sindicalistas de turno que se vacunan rápidamente porque, por lo visto, corren un riesgo enorme por sus contactos con…¿con quién?. Si resulta que escuchamos disculpas tan variopintas como que los sindicalistas liberados podrían verse en la necesidad de tener que acudir a su puesto de trabajo en cualquier momento y por eso los vacunan. ¿Cuántos se han incorporado a echar una mano en estos tiempos, y los pasados, en que las urgencias en los centros de salud y hospitales fueron pavorosas? No oí ninguna noticia de ello. Pero se vacunan, eh. Igual se han incorporado sin que nadie se enterase, porque son muy suyos y no está en su ánimo presumir de buena conciencia, quién sabe.

¿Medidas para que estos personajes que se han colado de mala manera, todos, por cualquier parte de España y han accedido a la vacuna paguen por ello? Ninguna. No hay ninguna ley que lo prohíba. ¿Han dimitido o han echado a los que lo han hecho? Casi ninguno. ¿Los gerifaltes que los habían colocado en ese cargo han pedido perdón, los han cesado de inmediato o se han ido ellos mismos por ineptos a la hora de elegir cargos de responsabilidad? Ninguno. Incluso de atreven en ocasiones a exculparlos con explicaciones de risa, si el asunto no fuese tan grave. ¿Las listas con estos otros vacunados, los que degradan a una sociedad que intenta salir adelante pese a quien pese, han aparecido y son de dominio público para que la transparencia sea real y no una palabra escrita en papel mojado? Ni una se conoce. Solo casos esporádicos, pero no por disponer de un control que debería conocer toda la sociedad. Y sucede esto simplemente porque así lo desean nuestros jefes, los nuevos señores feudales del siglo XXI, esos que han salido elegidos en unas elecciones y se ha visto que son unos inútiles cuando existe un problema gordo y serio al que enfrentarse. Hay que ocultar el asunto porque...¡No vayan aparecer nombres que…!

Es decir, que España es diferente, claro que lo es. Políticos, sindicalistas, mandamases y clero, siempre lo primero. ¡Corrupción, maldita sea! ¿Cuándo nos veremos libres de tanta y de tantos? Porque son unos incapaces y unos impresentables.

 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

DAN ASCO

 

Últimamente da asco ver algunos programas de televisión, incluso telediarios. Está cayendo una buena con la pandemia, pero hay determinadas cadenas cuya noticia esencial es el Rey Emérito, la constitución de órganos cuyo mandato está caducado, como del CGPJ, por la terquedad e intereses de nuestros políticos, el nuevo juicio a Otegui o los indultos o amnistías a los presos “luchadores por la libertad” del “procés”. De vez en cuando, colas del hambre y paro. Todo muy interesante para que la opinión del pueblo llano esté al tanto de lo que ocurre en España y de las medidas que el gobierno está tomando para que la ciudadanía se sienta más feliz y confiada en que todo lo que acontece alrededor de la covid, que es una especie de pasatiempo que se soluciona con las responsabilidad de todos y cada uno de nosotros, como si eso fuese la panacea a todos nuestros males. Se cuela en algunas ocasiones la crisis migratoria y el movimiento okupa, aunque nunca “okupan” residencias primeras, segundas o terceras de los mandamases, qué casualidad, pero esto como de pasada, a excepción de que se obtenga de ello algún rédito político.

¿Medidas para frenar realmente la covid? No, prima la economía y los intereses de quienes por detrás son los que gobiernan de verdad este país. En otros lugares de Europa cierran lo que sea menester y durante el tiempo que consideran efectivo; aquí, solo hasta que algunos salen a la calle a protestar. Solución al problema, ninguna; recomendaciones, sí: los ciudadanos han de ser responsables y tener cuidado. Olé sus huevos. Pero ahora ya hay vacuna, o sea que vuelve la jauja y el jolgorio. Hasta que… Entonces hablarán de la tercera ola. ¡Pero si solo hubo una, señores, que nunca se paró!

Se apela en no pocas ocasiones a la Constitución, como si fuese una marca blanca de algún gran supermercado, que resulta muy beneficiosa según para lo que se quiere usar: igual vale para cambiar un artículo que salve bancos, que para perdonar una insumisión a las leyes del Estado o para hacer una hoguera con ella y calentar a los sin techo; o bien se saca a colación para que no se limiten derechos individuales y cada uno haga que le salga de los…; a veces que si para preservar la libertad de expresión o no, depende. Es lo mismo. Si uno es de un partido, vale para esto; si se es del otro, para aquello; y si se pertenece al otro, para lo de más allá. En realidad, la Constitución española es como un balón de fútbol que rueda de un lado a otro del campo según quien lo patee.

Me he fijado en estos días en la cuestión del monarca que ya no lo es. Ya que se sirvió de su cargo para conseguir y acumular una riqueza desconocida, se le acusa de todo cuanto hay y se aprovecha el asunto para denostar a la Monarquía haciendo posible por acabar con ella, si fuese posible. En realidad lo ha hecho un ciudadano por su cuenta y riesgo valiéndose de su cargo, pero es como si cometiese un delito semejante un diputado o un senador y por ello se echase la culpa a la Democracia, al Estado. Este ataque a la Monarquía aprovechando que el Ebro por Tortosa la hacen partidos cuya representación parlamentaria le sirve para hablar de ello como si fuesen una mayoría de españoles, cuando en realidad, si sumamos sus votos, representan una minoría, pero son los que más gritan y a los que algunos periodistas, representantes de distintos ámbitos y esferas del estado y demás, les dan la palabra y adulan sin rubor. En cambio, otros partidos más afianzados desde siempre en la vida política, con un número de votos mucho mayor, se ven desprotegidos, o se dejan apabullar por el bullicio que arman los otros, ante semejantes acusaciones de chanchullos y, por lo tanto, de cambiar un régimen por otro, que podría resultar tanto o más perjudicial porque los españoles somos así, nos gustan las trampas y vivir a cuerpo de rey (nunca mejor dicho) sin dar un palo al agua. Ejemplos: ministros y ministras, asesores y demás cargos actuales, a miles, cuyo contenido ministerial o de responsabilidad es una pura anécdota, pero que cobran hoy, y cobrarán en el futuro, un salario inmerecido solo por estar donde están, resultado del pago de una cuota de poder en un gobierno de coalición.

Pero vayamos al caso del ciudadano Juan Carlos. Ya que este hizo, o parece que hizo, lo que se sabe o se dice saber, entonces la solución es eliminar la Monarquía. Luego, si continuamos y seguimos este ejemplo, deberíamos de pedirlo para todos: que existen elementos del  PSOE que robaron o despilfarraron en distintos lugares de España una millonada, como también parece que se demostró, pues eliminemos al PSOE, fuera con ese partido político, al basurero; que otros del  PP hicieron lo mismo en otro montón de lugares, pues al muladar con ese partido; que Puyol y sus amiguetes se forraron y nadie sabe aún qué ha pasado porque con él nadie se atreve a meterse, pues fuera los partidos que se fundaron para lavar la imagen de CiU, esos que cambiaron de nombre para que no los asociaran con él, pero que no dejan de ser los mismos que actuaron permisivamente con el honorable; que Bildu sigue sin pedir perdón como partido por las víctimas de ETA, a quien sustituyeron para darle visos de partido político, pues al albañal con él; que Esquerra se define republicana  e incumple las leyes del estado o las acomoda a sus intereses, incluso declarando la independencia a sabiendas de invocar unos derechos universales que no van con el tema, pues al vertedero; que algunos reniegan de la democracia que nos hemos dado hace cuarenta años y sienten nostalgia de volver a llenar cunetas y pintar paredones de rojo, pues al estercolero con ellos. Sigan, sigan, que la  lista se las trae.

Entonces, siguiendo la lógica ilógica de algunos tontorrones, qué hacemos con España. ¿La subastamos al mejor postor? ¿La regalamos a ver si alguien la quiere (lo dudo)? ¿La rompemos en cachitos para que cada español gobierne su casa como le venga en gana?

Estamos en un momento en el que todo vale. La mentira o la indecencia a la hora de soltar perogrulladas está a la orden día. Y se hace de modo consciente, sin ningún sentido de la decencia ni de la moral que se supone habrían de tener los que deberían dar ejemplo de honradez. Lo malo es que quienes hemos elegido en las urnas son quienes lo hacen, y los españoles nos echamos las manos a la cabeza ante tanto borrego suelto. No sé, a ver si algunos políticos con las ideas en su sitio aparecen y se atreven a oponerse desde dentro a tantos ignorantes como hoy gobiernan sus partidos y encienden una luz de esperanza en este pueblo que no se merece tanto imbécil como tenemos en la actualidad al frente de nuestro país.

lunes, 5 de octubre de 2020

HIPOCRESÍA INTERESADA: INCONGRUENCIAS

 

Oigo ahora mismo en la televisión que el Rey va a acudir con el Presidente de Gobierno a Barcelona a una entrega de premios de no sé qué.

Hace unos días no le dejaron, pero parece que este es buen momento para reconciliarse. A mí me la refanfinfla que entregue o no premios, pero me fastidió que no fuese al acto del Poder Judicial, donde sí pintaba algo, por culpa de la proximidad de una sentencia que estaba cantada, y menos aún cuando aducían que estaban velando por la seguridad del Monarca. ¡Anda que hay que oír cada disculpa!

Y entonces hoy salen los representantes de partidos independentistas catalanes a protestar y explicar que no es bienvenido a Cataluña, que mejor haría yendo a Emiratos Árabes y que trajese al Emérito a España, ya que se halla viviendo a cuerpo de rey, nunca mejor dicho. Como si ello fuese algo que Felipe VI pudiese hacer así por las buenas. A mí no me lo parece.

Pero más aún es para refocilarse en el asunto cuando esos mismos partidos cuentan con varios huidos de la Justicia como Puigdemont, Comín, Ponsatí, etc. ¿Por qué no se aplican la misma máxima que para el Rey Emérito? Es más, este último no ha sido aún imputado (cuando lo sea, que se emita una orden para que comparezca ante la Justicia española y se haga lo posible por devolverlo aquí), mientras que los otros no pudieron ser juzgados por tomar las de Villadiego, dejando en la estacada a Junqueras, Forcadell, Romeva, y demás. ¡Anda que no fueron listos! Como Juan Carlos. ¡Además de ser una vergüenza para todos los españoles, de cualquier comunidad!

¡Que todavía haya algunos de esos representantes indepes que bufen y berreen como si ellos no tuviesen nada que esconder!

Dejaos de hipocresías y de desinformar, siempre barriendo para debajo de la alfombra, pero sin limpiar la casa. Claro que habiendo tenido como un ejemplo a seguir durante años a Puyol no es de extrañar. 

martes, 22 de septiembre de 2020

REUNIÓN DE PRESIS

Sánchez y Ayuso se reúnen. ¡Gran noticia! O eso nos contaron ayer y nos cuentan hoy por arriba, por abajo, por adelante y por detrás en cualquier medio de comunicación que se tenga ocasión de ver, oír o leer.

Antes era con la mano extendida, luego con el codo y ahora se saludan estúpidamente con la mano en el corazón (“….tómalo, tómalo, tuyo es y mío no”- oraba un angelito.) Seguramente hablaron del sexo de estos seres celestiales, porque por lo demás que nos refirieron, nada nuevo en esta España pandémica y en esta Comunidad central que se desmadra a pasos agigantados. Decisiones superfluas: hacer comités de estudio y seguimiento de toda clase donde colocar a muchos de esos expertos amigos de lengua fácil.

Sánchez firma en el libro de visitas con palabras semejantes a las de los tres mosqueteros: todos para uno y uno para todos, o todas para una y una para todas; anda, que para el caso…

En la calle, manifestaciones en contra de uno y de otra, para que la imparcialidad sea patente. Nadie los convoca, son espontáneas- nos cuentan unos y otros partidos y sindicatos y asociaciones de aquí y de allá.

Los médicos protestan por la falta de sanitarios de todo tipo, el agotamiento de los que se hallan trabajando, el número de camas ocupadas ya por enfermos de covid, amén del retraso o mal funcionamiento de las demás consultas, como si fuesen de rasguños de cuatro niños y niñas que han caído de la bici (Sana, sana, culito de rana; si no sanas hoy, sanarás mañana- y con esta fórmula, todos curados, menos los de la covid), del cierre de centros de atención primaria o del desborde que existe en los que están abiertos y se quejan de la falta de rastreadores (desde que se acabaron las pelis de indios y vaqueros cada vez quedan menos, la verdad, y están muy solicitados, claro.)

Pero Fernando Simón los contradice, que no, que médicos, enfermeros y demás personal necesario hay suficientes. A lo mejor sí, tiene razón (hay que tener ya mucha fe en él para creerlo, no obstante), pero es se fueron a otros países hace ya demasiados años y allí viven tan panchos después de que España pagase sus estudios y aquí nadie los contratase, aquí, donde teníamos la mejor sanidad del mundo, ¿se acuerdan? Pues eso, que ahora no hay, o sea que los que sí están dando el callo son suficientes ¡Qué remedio! No van a salir nuevos de debajo de las piedras. Aunque queda siempre la duda: ¿Y si sí los hay y no se contratan, y si es verdad que hacen falta, como denuncian los que están al pie del cañón, por qué no se hace, y si Fernando Simón solo habla por hablar, como cuando tampoco eran necesarias las mascarillas allá por abril?

¡Ay, Ayuso y Sánchez, vaya papelón! Tener que hacer el paripé y explicar, por vuestra condición de presidentes de Madrid y de España, obviedades en una rueda de prensa ante toda España, repitiéndolas una vez y otra y otra: tiene que ser cansadísimo. ¡Qué pena me dais! Porque convencer no convencéis a nadie, sabedlo.

¡ Ah, eso sí, la colección de banderas repetidas, una mía, una tuya y tal y tal, de fondo muy guapa, eh!

miércoles, 9 de septiembre de 2020

RETRASO INTERESADO: CGPJ

 

El Sr. Lesmes, Presidente en funciones del actual Consejo General del Poder Judicial, les echa un rapapolvo a los políticos, y es la segunda vez, calificando el actual estado en que se halla este órgano de anomalía. Fue bien comedido el hombre. Podría haber calificado la situación de vergonzosa, degradante, obscena, escandalosa, etc. para el Estado español.  

Que ya llevemos dos años en esta tesitura solo puede ser consecuencia de algo que aflora entre la sociedad a la mínima de cambio, en cuanto los partidos políticos, sus representantes, se llenan la boca de la manida frase con la que nos quieren convencer de que el poder judicial es totalmente independiente: es mentira. Y si no, podrían preguntarles a los gobernantes y oposición que no se ponen de acuerdo para renovarlo porque cada uno de ellos quiere colocar en  ese Consejo a jueces afines con el fin de poder manejarlo a su antojo. Pero no obtendrían respuesta porque no existe en ellos conciencia, sinceridad, respeto ni lealtad hacia los ciudadanos a los que dicen representar.

Si de verdad pensasen que el CGPJ habría de ser independiente, como tal poder constitucional en teoría debería de serlo, no tendrían nada más que cambiar el modelo de elección de sus representantes para que los partidos no metiesen la mano en ello. Y así con muchos otros instrumentos del Estado. Pero eso no les interesa a ninguno.

Estos días se echan la culpa mutuamente el PP y el PSOE por este tema, cuando en realidad ambos son los verdaderos culpables de los tejemanejes que se traen para que todo fluya a su favor. Que no nos engañen ninguno de los dos, ni los demás del arco parlamentario: la razón de esta sinrazón es por la inutilidad de quienes nos están gobernando desde hace muchos años que solo buscan intentar defender sus propios intereses, en ocasiones espurios como se ha demostrado ya en los tribunales en más de una ocasión, y seguir engañando a la mayor parte de la sociedad con discursos vacíos de realidades concretas para la mayoría de los españoles. A fin de cuentas no dejan de ser titiriteros que colocan sus hilos en todo cuanto pueden para moverlos a su gusto. Y los demás, sus marionetas.

miércoles, 19 de agosto de 2020

NO TODO VALE

 

A Pablo Iglesias e Irene Montero los han echado de Asturies mientras creían que podrían disfrutar de unas vacaciones maravillosas en esta tierra tan especial. Pintadas y protestas que no les han dejado más que dos días de asueto antes de tomar las de Villadiego.

Desde los partidos de izquierda se han echado las manos a la cabeza porque es una desfachatez, por no decir algo peor, lo que les están haciendo un día sí y otro también allí por donde pasan, y no digamos en Galapagar. Incluso aducen en los alegatos en su favor que son padres de tres niños pequeños y se merecen un respeto aunque solo sea por los críos.

A mí personalmente me chocan estas defensas tan decididas que van incluso a pedir a la fiscalía que intervenga o a que se ha de actuar con más mano dura. La culpa como es lógico es de la ultraderecha. Vale, no lo pongo en duda.

No obstante, permítanme recordar otros muchos actos de acoso, a los que llamaban escraches, que hace años se realizaban a las puertas de domicilios de miembros del PP, los cuales también tenían hijos y todo eso que hoy se habla. Eran entonces los de extrema izquierda. Por aquel entonces todo se resumía en tres palabras: libertad de expresión.

Aún hoy, cuando a los Reyes, Felipe VI y doña Letizia, les hacen la puñeta en distintos lugares de España, enseguida aparecen los defensores de la república, que no de la actual Constitución, amparándose en esa misma libertad de expresión. Hasta en los juzgados les han dado la razón a quienes protestan y a quienes incluso los insultan, aunque sean representantes políticos, refugiándose en ese sagrado derecho que todos tenemos.

¡Qué rápido cambian las tornas cuando la libertad de expresión se vuelve contra uno! Entonces pedimos mano dura e intervención de la fiscalía. Y si además están en el gobierno, miel sobre hojuelas para despotricar y quejarse de comportamientos antidemocráticos. Pero los del PP y los de los Reyes, no, qué cosas.

¡A ver si de una vez usamos las mismas varas de medir para todos! Entre nuestros políticos, falta un poco de ese sentido común, ese que tanto piden a los españoles en estos tiempos del covid, pero aplicado a la libertad de expresión. No todo vale, ni lo de unos ni lo de otros. ¡Ay, si supiesen lo que significa respeto y libertad!

 

domingo, 26 de julio de 2020

COVID19: ASÍ NO SE PARA

Y seguimos en España con la covid19 a vueltas. Y lo que te rondaré, morena.

Nos cuentan que si hay rebrotes por aquí y por allí, más o menos abundantes y con más o menos contagiados. Y nos consuelan, o lo intentan, con que hay apenas muertos y los achaques son más leves. Nos avisan algunos que esto es la segunda oleada que nos habían vaticinado hace un par de meses, que se adelantó porque se contaba con ella para el otoño.

Que no, eh. Ni rebrotes ni segunda oleada, oye. Es la primera que aún está presente. No se eliminó nunca, no llegó a desparecer y lo que sucede ahora es que vuelve a coger fuerza porque las medidas que se tomaron en su momento no fueron eficaces ni se mantuvieron en el tiempo. Se animó a la gente a vivir sin miedo ni nada por el estilo, que ya existía una “nueva normalidad” en la cual todo podía estar permitido, a pesar de los avisos que emitían los lenguaraces de siempre. Pero lo hacían sin que la ciudadanía se los tomara en serio porque ni ellos se lo creían. Todo había vuelto ya a funcionar en el país, o sea, que nada malo podía suceder. ¿O sí? Bueno, lo estamos viendo. La covid19 ni se fue ni piensa irse así como así. No habrá rebrotes ni nueva oleada. En España nos bastamos con la primera para hacerle frente desde el principio con suposiciones y muchos ruegos al Altísimo. Y, cómo no, con solidaridad, respeto y sentido común, que son las soluciones que siguen distribuyendo por esas boquitas de piñón de quienes no saben qué hacer. Es que no me explico cómo nuestros políticos, desde cualquier Administración, se pueden creer esto mientras siguen permitiendo situaciones de toda índole donde el virus puede circular a sus anchas.

Ayer, aquí en Grau, se plantó un tejo en recuerdo de los muertos en esta villa, un árbol que sirva de recordatorio de lo que se sufrió sobre todo en la Residencia de Mayores. Si continúan las cosas así, dentro de un par de años habremos llenado el parque de tejos o de cualquier otra especie forestal para seguir acordándonos de lo desastrosamente mal que se siguen haciendo las cosas.

Fíjense en un dato solamente: Se recomienda un rastreador  por cada cinco mil habitantes y en nuestro país hay aproximadamente la mitad. ¿Lo pueden creer con la cantidad de muertos que llevamos, de contagiados, de agotamiento de la Sanidad Pública, según están las cosas? A los encargados de contratarlos para proteger a la ciudadanía debería caerles la cara de vergüenza. Pero no la tienen. O como me decía un amigo, la vergüenza para esta gente es verde y se la comió un burro, de ahí su forma de ser. Es lógico que haya lugares donde el contagio sea comunitario, ¿quién va a rastrear como es debido los nuevos casos de la enfermedad?  Y lo peor es que seguirá expandiéndose cada día un poco más. Hasta retornar a los peores meses de encierro, mientras no se lo tomen en serio.

Nadie quiere dar por perdido el 2020 desde el punto de vista económico, pero el camino que se lleva es que de esta crisis se saldrá cada vez más lejos en el tiempo. No tardarán en cerrar otra vez total o parcialmente, nuestras fronteras porque los países de alrededor están viendo la ineficacia con que se está tratando esta pandemia. Aún recuerdo a Torra en una entrevista en la tele, creo británica, diciendo que si fuesen independientes, estarían mejor. No sé si reírme de él a la vista de lo sucedido hasta hoy, a partir de la desescalada, y con todas las competencias en su mano, o llorar por un pueblo que tiene un presidente así.

Pero no es el único que protestaba contra la Administración central en su momento y ahora está demostrando su ineptitud.


lunes, 13 de julio de 2020

INCONGRUENCIAS

        A veces, en este país en que vivimos, las incongruencias legales y políticas son increíbles. Tengo la impresión, y como yo seguro que existirá otra mucha gente, que los españoles estamos gobernados al albur de las circunstancias; que estas, dependiendo de dónde se produzcan o quien sea el responsable, se alteran por arte de birlibirloque tanto por un poder como por otro, de esos que nos cuentan que existen en España. A ver si me explico, porque no siempre soy lo suficientemente claro a la hora de pergeñar aclaraciones al respecto, por más que las veo a la perfección en mi cabeza, pero que no soy capaz luego de plasmar en un folio.

Desde hace varios días hemos estado viendo, por poner el ejemplo más sangrante, cómo en una zona de Cataluña los casos de covid19 han ido aumentando hasta alcanzar un número desorbitado de personas contagiadas, muy superior actualmente a cuando nos hallábamos en estado de alarma en el territorio nacional. Y es inconcebible que, ya que las competencias sanitarias dependen ahora de las Comunidades Autónomas, el gobierno catalán quiera aplicar un confinamiento más que necesario en esa zona determinada y va una jueza de Lleida y se niegue a ello basándose en que esa medida es propia del estado de alarma y por lo tanto solo puede ser aprobada por el Gobierno y el Congreso. Vale, pues será verdad. O sea, que de aplicarla nada. Que se contagien y que siga muriendo gente, pero por encima de la ley, de esa que interpreta ella, no pasa nadie. Ya sabéis: solidaridad, responsabilidad y respeto, amén de mascarillas, distancia y demás. Jejé. Torra dice que no piensa obedecer, y en mi opinión hace bien. ¡Pero si la situación ahí es más grave que en plena pandemia! Y desde el gobierno, que no dejaban avanzar de una fase a otra en mayo a provincias con menos casos, se lanzan a avisar que de aplicar una alarma parcial tampoco nada de nada. O sea, que allá cada uno con sus responsabilidades, pero ellos como Pilatos.

En estas mismas fechas, se celebraron elecciones en dos comunidades autónomas. Se prohíbe a los enfermos de covid que vayan a votar, uno de los derechos fundamentales de cualquier ciudadano recogidos en la Constitución, art 23 si no me equivoco. Pero en este caso los altos tribunales, otros jueces y juezas, de nuestra nación dan la razón a los gobiernos autonómicos. Mira por dónde la covid19 está por encima de la Carta Magna, quién iba a pensar que nuestros jueces lo iban a admitir. Se apela al Tribunal Constitucional y se denuncian hechos en ocasiones por menos de nada para tonterías a veces absurdas, y cuando se niega el derecho al voto a cientos de personas por una enfermedad, se autoriza dicha orden. Llegué a oír que, al ser autonómicas, un puñado de doscientos votos poco podrán influir en el resultado general, como si eso fuese lo más importante. ¡Fíjense, además, que por muchos menos que esos ya se ganaron o perdieron diputados en muchas elecciones! Mañana, si a un gobierno autonómico o nacional le da por impedir ir a votar a los mancos porque tardarían mucho en sacar el carnet, pues, hala, no votan; o a los que tienen más de ocho dioptrías porque tardarían mucho en elegir la papeleta; o si padecen de soriasis; o a …¡Qué más da! Una enfermedad priva a un ciudadano español del voto. Increíble. ¡Y que haya muchos mandamases aquí en nuestro país que aún citen los Derechos Humanos y se ufanan de ello a la hora de defender...¿qué, qué defienden?!

Por eso hablo al principio de este escrito de incongruencias. En el primer caso, a pesar de buscar y defender la salud de sus ciudadanos, se prohíbe a un gobierno autonómico tomar las mismas medidas que hace un mes tomó el gobierno central. En el segundo caso se autoriza a unos gobiernos autonómicos a saltarse la Constitución por el forro.

Somos un país de pandereta. No sé ni cómo nos podemos llamar españoles. Daría igual que nos llamasen tontos útiles, que es lo que de verdad somos para todos esos poderes que manejan esto que ellos llaman democracia.


miércoles, 24 de junio de 2020

¿REBROTES? NADA- dicen-, TODO CONTROLADO. ¿¿??

A pesar de los diferentes rebrotes que se dan por España de covid 19, el mensaje que te envían desde los distintos gobiernos autonómicos y central es que la pandemia en nuestro país está controlada. Y yo, que soy un crédulo de mucho cuidado, me lo creo, anda ya.

Achacan estos nuevos focos no a condiciones laborales negligentes sino a la situación vital externa, tanto social como familiar, que atraviesan algunos de los trabajadores de distintas empresas, muchos de ellos temporeros que acuden a la recolección de fruta, o a lugares con industrias muy grandes en situaciones semejantes. Y hay además otros focos, muchos también, que surgen de situaciones anómalas originadas por personas que se saltan a la torera las normas de protección porque sí, porque les da la gana y se consideran pequeños diosecitos que observan al resto del mundo desde órbitas celestes superiores, considerándose unos hércules capaces de lidiar con esta enfermedad y las que vengan a continuación.

A estas últimas quiero referirme ahora. Cuando tratan estos asuntos desde los medios de comunicación, los analizan casi como si fuesen hechos anecdóticos, sucesos puntuales que poco o nada van a tener que ver con el camino emprendido por el resto de la sociedad para confinar al covid y evitar que siga infectando a nuestros semejantes. De vez en cuando, unas imágenes nos hablan de un botellón, de aglomeraciones en terrazas, parques y playas, de reuniones de decenas de personas, o de celebración de fiestas patronales para las que no hay permiso, entre variopintas situaciones más; es decir, actos singulares a los que se les da poca importancia porque lo que recalcan por activa y por pasiva es que en general la gente se comporta con responsabilidad y no hace falta más. Y es verdad, por qué no va a ser así.

Pues bien, ante estas dos formas de actuar solo queda encomendarse al Altísimo, si es que aún soporta a la raza humana y siente un poco de conmiseración por ella, aunque estará harto de sus atrocidades, y que no permita que los primeros contagien ni expandan la covid a su aire entre todos sus allegados los cuales conformarán una cadena cada vez mayor. A los diosecitos se les disculpará por sus ganas de diversión después de tanto tiempo sin salir- como si los demás hubiésemos estado disfrutando y gozando encerrados-, esas que mucha gente considera lógicas en función de edades determinadas. Y no pasa nada, claro.

Cuando hay un rebrote más o menos gordo en una zona concreta y la causa se encuentra en alguna de estas reuniones o actos insolidarios e irresponsables, aunque conscientes, eh, porque saben perfectamente lo que hacen, los justos pagan igual que los pecadores. A las autoridades, a la hora de tomar una decisión impopular, les importa igual las personas que cumplieron fielmente con el protocolo que las que no lo hicieron.

He oído que la covid19 es una enfermedad que castiga a todos por igual, sin hacer distinciones. Pero claro, entre tener la covid y que te la contagien a sabiendas de que lo pueden hacer va un largo trecho.

Bien está que los hechos se analicen y las consecuencias igual. Pero qué se pude hacer con los causantes cuando son personas que no respetan nada y atentan contra la salud de los demás. Nada, o eso parece. Porque es igual que las autoridades amenacen con una cosa que con otra por saltarse las normas de convivencia, si después nadie las hace cumplir.

O sea, que la pandemia en España está dominada. ¿Pero por qué será que aún no me fío?


lunes, 22 de junio de 2020

RESIDENCIAS Y VARAS DE MEDIR

Una vez inmersos todos en esta llamada “nueva normalidad”, muchos son los que ponen sus focos en el número de muertos reales que sufrió España como consecuencia de la covid19. Pero si algo es más sangrante aún es ese tanto por ciento, superior al cincuenta por ciento de los fallecidos si las cuentas no fallan, que tuvo lugar en residencias de mayores. Y lo mismo da que fuesen centros públicos o privados, las muertes de unos y de otros tienen el mismo fondo de luto, de dolor y de abandono para sus familiares.

En los Parlamentos Autonómicos se dedican a acusar al Gobierno de turno, encargado según he oído de la gestión de esas residencias, intentando buscar no responsables solamente, sino culpables, herejes a los que arrojar a la hoguera. No importa quién gobierne, la oposición clama en el desierto si está en minoría contra quien ostentaba los cargos de la Sanidad y Servicios Sociales de esas Comunidades, apuntando por interés político hacia el número uno del Gobierno correspondiente. El caso más significativo, por la cobertura mediática que algunos le dan, es Madrid. Ahí buscan cabezas que cortar, estén en puestos más o menos altos en la pirámide del poder de Ayuso. Pero a mí no me sirve achacar solo eso a un Gobierno que hizo los recortes más drásticos en políticas sociales públicas durante los últimos años, lo que originó una de las causas determinantes del alto índice de mortandad. Y no me sirve porque en otros lugares de España, pongamos por ejemplo Cataluña, ocurrió otro tanto de lo mismo. Quiero decir que la mayoría de muertes ocurrió en este este tipo de establecimientos donde se supone que nuestros mayores deberían haber estado perfectamente atendidos, en todos los ámbitos de su vida. Es verdad, reflejan algunos informes, que en Madrid se dio el caso de no mandar ancianos a los hospitales debido a su avanzada edad o por el estado de gravedad que padecían en esos instantes. Y es posible, por qué no, que en otros lugares de España, sin ningún escrito de protocolo o normas por el medio, habrá ocurrido algo parecido en algunos centros hospitalarios saturados en los momentos álgidos de la pandemia. A fin de cuentas, los médicos seguro que habrán tenido que cerrar los ojos, tapiar el corazón y priorizar unos casos sobre otros a la vista de los medios de que disponían. Triste, aberrante quizá, pero realidad sin más, por más que nos demos golpes de pecho y clamemos contra tales decisiones. Si no hay medios, se opta por lo que nuestro cerebro nos dicte. Hay momentos en la Historia en que las situaciones nos sobrepasan y se actúa de manera que nunca nos imaginamos, ni en nuestras peores pesadillas.   

Si nuestros políticos, esos que gobiernan desde Madrid o todos cuantos se hallan viviendo a costa nuestra en los Gobiernos autonómicos, fuesen capaces de detenerse un solo minuto a razonar (ya sé que les pido mucho, que es algo inusual y en muchos casos imposible debido a sus aptitudes), no andarían peleándose, ni valorando con distintas varas de medir, a cuenta de las investigaciones necesarias para evitar que tragedias como las de las residencias vuelvan a ocurrir. En Madrid, PSOE, Podemos, etc., la izquierda, barritan como elefantes desbocados contra el PP y Ciudadanos por la gestión y exigen Comisiones de investigación hasta el final en su Parlamento, amén de ceses por doquier. En Asturias, PP, Ciudadanos, etc., la derecha, barritan como otra manada de elefantes enfurecidos contra PSOE, Podemos e IU porque estos, como hace Ayuso en Madrid, se niegan a crear esa Comisión. Como ven, depende de quién gobierne, dicen so o dicen arre ante la misma situación. Porque para los familiares les da igual que en un sitio hubiesen muerto ocho mil y en otro veinte, lo que desean es saber la verdad de lo que ocurrió. O sea, interés de nuestros políticos por resolver problemas, ninguno.

No deberíamos olvidar los asturianos que aquí han muerto casi 350 personas, de las cuales, por lo que leí, alrededor de un 60% lo fueron en Residencias. Fíjense, un 60%, que se dice pronto. Pues, a juicio de quien gobierna en Asturias, no hace falta investigar nada, todo se hizo bien. Solo en una de ellas murieron más de dos docenas de personas, si no me equivoco, y en alguna otra por el estilo. No quiere esto decir nada, porque como es de suponer habría muchos factores que conllevaron a esos luctuosos resultados, pero es chocante cuanto menos que no se permita saber qué ha ocurrido en todas y cada una de las residencias de mayores de Asturias. Y seguro que sus trabajadores se partieron el alma en beneficio de sus residentes, pero uno no deja de preguntarse en qué condiciones y por qué fue tal la catástrofe. No sucede nada por saberlo y corregirlo, si fuese preciso.

Pensemos también en Comunidades como Cantabria, Baleares o Canarias, con un número de enfermos por la covid semejante al asturiano, pero que en cambio han tenido un número de fallecidos menor, un centenar larguísimo, que en el Principado.

No sé lo que significa eso de gestionar y estar orgullosos de ello cuando, si comparamos esos datos, obtenemos resultados así. Habría que explicarlo para que la gente supiese y comprendiese las razones de esas diferencias.

Como colofón, bien harían todas, TODAS, las Comunidades en crear una Comisión pluripartidista con un único fin: no para echar culpas, no, no es eso, sino para analizar las condiciones en que se hallan las residencias de nuestros mayores en toda España, estudiar los pros y las contras, las condiciones generales de todas ellas (de espacio, de personal, condiciones de trabajo, medios, de higiene, alimenticio, médico, de ocio, etc., etc.), ya lo dije, públicas y privadas, colocar en un platillo de la balanza aquello que funcionó y en el otro las cosas que no o que se consideran necesarias cambiar o innovar para que todos aquellos que se ven obligados por las necesidades que sean a vivir en estos centros, gocen de una existencia digna y segura, tanto física como mental. Pónganse luego todas esas comisiones autonómicas de acuerdo, con una normativa común que apruebe y refrende cada uno de los Parlamentos Autonómicos y el Congreso de los Diputados sin fisuras, y no permitan que en España vuelva a ocurrir lo que sucedió en estos lugares por errores que pudieran haberse evitado. Y, lo más importante, velen porque se cumplan a rajatabla esos protocolos, sin que para ello haga falta la aparición de una pandemia.

La sociedad, todos los ciudadanos de este país, estoy seguro, aplaudiría ese trabajo y se sentiría orgullosa de todos los partidos políticos si son capaces de trabajar una vez al menos en bien de los españoles sin tirarse los trastos a la cabeza.


miércoles, 10 de junio de 2020

"NUEVA NORMALIDAD": VIEJA IRRESPONSABILIDAD

Fase 3 aquí en Asturias. Ya queda menos para eso que han dado en llamar “nueva normalidad”. ¡Qué cosas!

Cuando dentro de unos días nos adentremos en este nuevo estado de cosas no creo que haya muchos cambios respecto a lo que viene sucediendo desde hace un par de semanas. Todo seguirá igual. Si hasta ahora las mascarillas más usadas y recomendadas, las higiénicas, son usadas por gente con cierta responsabilidad (no olvidemos que se hace para no contagiar a los demás), pues los mismos o menos continuarán haciéndolo donde corresponda; y aquellos que hasta este momento pasan olímpicamente de ellas, como se puede apreciar a poco que uno salga a la calle, pues harán caso omiso a las normas y protocolos de seguridad. Eso de no contagiar a los demás no va con ellos, están por encima del bien y del mal, les importa un bledo la salud de cualquiera, incluso la suya propia. Y además, como se dan cuenta, aunque nos cuenten las autoridades que no, de que ya está permitido todo y nadie controla nada, pues hala, que lo del rebrote va a ser un cuento chino, o italiano, o brasileño, o coreano, qué más da. ¿O no veis- razonan ellos- que ya hay miles de personas procedentes de otras zonas que llevan de vacaciones ocho o diez días, cuando no es más,  fuera de su comunidad de residencia habitual donde pasaron el confinamiento? ¿Cómo llegaron? Ah, ya, sí, con algún conjuro mágico ya que estaba prohibido viajar para ello. ¿Que no? ¿Que no escribáis tonterías? Ya, bueno, pero es igual. ¿Alguien lo ha investigado? Pues no. Por eso, cada uno que haga lo que le apetezca porque, a fin de cuentas, a quién le importa.

Aparte de lo anterior, a mí en particular me choca ver por la calle paseando a muchos ignorantes e incívicos de todas las edades, que además van de chulos por la vida, y sobre todo a cualquier hora a grupos de jóvenes que no mantienen distancia, que no llevan protección ninguna, que andan sin mascarilla ni en la cara, ni en la mano ni en ningún otro sitio. y son muchos, muchísimos. A fin de cuentas, me digo, las noticias y los mensajes enviados por las autoridades y los medios de comunicación se centran en que el covid se ceba en mayores. No me extraña, pues, que estos chicos y chicas, sobre todo los preadolescentes, adolescentes y jóvenes, aunque también algunos un poco más maduritos, no se sujeten a ningún tipo de norma. El asunto es que como si no fuese con ellos. Se relacionan en la calle, en terrazas, en parques, en cualquier sitio como si esa “nueva normalidad” a ellos no les atañese. Para ellos no existe la distancia de seguridad, ni entre sí ni respecto a aquellas personas con las que se cruzan, lo único que les importa y les molesta es que sus lugares de reunión habituales estén cerrados. Y esa juventud, dicen, es el futuro del país. ¿Normas, protocolo, responsabilidad, civismo, respeto a los demás, etc.? ¿Qué es eso, pero quién se lo exigió alguna vez? ¡A ver si cambian, por Dios!