lunes, 14 de diciembre de 2020

RAÍCES

 

Tengo mis raíces hundidas tan profundamente

en este amor infinito

que la más mínima convulsión me convierte

en una marioneta titubeante,

en un junco a merced del huracán.

Es tan honda mi dependencia tuya

que el más nimio gesto serio en tu cara

me vuelve preocupado y ansioso

por complacerte,

por reinventarme para pintarte una sonrisa.

Porque aquí, en este interior insondable,

abrazado por carne y huesos achacosos,

sigue firme y compacto

latiendo con una fuerza desmedida

un corazón encadenado a ti.

Raíces tan profundas que con los años

han ido pausadamente creciendo,

raíces sólidas y hercúleas pero que,

¡qué cosas!, tiemblan y se estremecen

con la delicia del más liviano de tus besos.

 

(Para ti, que lo sabes,

en diciembre de 2020)

lunes, 30 de noviembre de 2020

DE EJEMPLAR, NADA

 

Se ha muerto Maradona. Bueno. ¿Y qué? Pues ya me diréis porque, vaya, menudo ejemplo de ciudadano. Una persona ejemplar no lo es solo porque haya jugado bien al futbol, sino porque a lo largo de su vida ha destacado en algo más que dar cuatro patadas al balón, por muchos títulos que haya conseguido.

Ahora resulta que el mundo se lanza de cabeza a vanagloriar a una persona que maravilló durante unos años con el balón en los pies. Lo hizo bien, eso nadie lo duda. Incluso hay seguidores de este deporte que lo califican como el mejor de la Historia. Ahí ya… Tanto, tanto… Depende. Cuando murió Cruyff, también lo había sido. Pelé sigue por ahí. Di Stéfano… Y en los últimos tiempos Messi o Cristiano. Y los que quedan en el tintero, a juicio de unos y de otros. Todo va en gustos.

Pero, aparte de su faceta futbolística, vamos a ver, ¿qué ejemplo de deportista fue este astro argentino, incluso dios para algunos descerebrados?

Destacó, una vez retirado, y antes también, en ser un adicto compulsivo a la droga de toda clase, en maltratar mujeres, en ofrecer espectáculos denigrantes a cuente de sus vicios, etc. Y esta persona es un ídolo de masas porque durante unos pocos años deslumbró al mundo con su fútbol. Hasta marcó un gol con la mano, que le dieron por válido, y se permitíeron tacharlo de la Mano de Dios. No, no fue honesto y lo reconoció inmediatamente en ese partido, para qué: ante todo la gloria de haber engañado a un árbitro y unos linieres, por haber engañado al mundo con triquiñuelas.

¿Estamos locos o qué?¿En qué sociedad vivimos?

Se muere un Premio Nóbel y no sucede nada. Se muere un médico o médica, un enfermero o enfermera porque ha estado atendiendo a personas con enfermedades contagiosas y no pasa nada. Se muere un padre de familia ejemplar como consecuencia del ataque de un desalmado y nadie lo recuerda. Se muere un maestro por el que pasaron cientos o miles de alumnos cuyas vidas han cambiado gracias a sus enseñanzas y como si lo hiciera el perro del hortelano. Fallecen investigadores que han descubierto infinidad de de soluciones para los distintos problemas que afectan a la salud o a la vida de los ciudadanos y aquí paz, después gloria, una nota de prensa o una calle y al cabo de dos días al cajón del olvido. Se muere un escritor que nos ha conmovido o nos ha enseñado con sus palabras el sentido de la vida, y el noventa y nueve por ciento de la población no sabe ni quién fue.

¿Estáis seguros de que la sociedad no se está volviendo tarumba a la vista de tanta imbecilidad?

Está bien que se le recuerde, vale, ¿pero ponerle como ejemplo?, ¿de qué?

Solo espero que tanta superchería no dure y más pronto que tarde, desde ese pabellón de los dioses mediocres, incluso algunos de ellos analfabetos, lo arrojen a los leones para que juegue al fútbol con ellos; a ver si a esos se atreve a meterles la manita de su dios en la boca, aunque sería posible que previamente los colocara con una rayita para que hiciesen también el imbécil en su presencia y en su ausencia.  

miércoles, 11 de noviembre de 2020

¿Y COBRAR SANCIONES? PUES VA A SER QUE...

            Un magistrado de Oviedo acaba de tumbar una de las sanciones impuestas por la Policía durante el estado de alarma. No solo eso, sino que carga los gastos del juicio a la Administración.

Lo leo en la LNE y no sé si troncharme o cabrearme.

No hace tanto que en un artículo que escribía en este blog comentaba lo de la falta de leyes que sustentasen este tipo de sanciones que se impusieron y se imponen. Una cosa es la desobediencia manifiesta a las fuerzas del orden y otra las multas a gogó por una cosa u otra. Es más, incluso me preguntaba cuánto había ingresado el Estado como consecuencia de ello. Ahora ya me puedo imaginar cómo va a ser eso.

Recuerdo aquellas ruedas de prensa geniales que daban Simón junto a altos cargos de las Fuerzas policiales, militares y de la Guardia Civil. Sobre todo cuando llegaban y nos contaban la acumulación de multas, sanciones y detenidos que se habían producido durante la primera ola de aquel Estado de Alarma que tanto nos alarmó y que quedó en agua de borrajas a la vista de lo que está sucediendo hoy por toda España, donde la ola se transformó en una de esas de tsunami y aún ahora no regresó al mar, continuando la devastación por allí por donde pasa.

Del resto del mundo no hablo, puesto que no es más que otra manera más de convencernos de que hacemos las cosas igual que los demás y a todos nos toca la pandemia por igual. No es así, pero allá quien lo crea. Algo así como un refrán asturiano al que voy a permitirme hacer una pequeña variación: “en so casa cuecen fabes y na nuesa a calderaes”; es decir que ellos lo hacen tal vez mal, y eso puede que consuele a algún necio, pero aquí peor, y quizá suceda porque son tontos e inútiles quienes nos gobiernan o porque lo somos más los gobernados.

Ah, y de Trump y Biden tampoco, que con las elecciones estas tienen bastante para comernos el coco y desviar la atención de lo que sucede aquí.

Pero a lo que iba al principio. Creían asustarnos con los importes económicos que nos metían por saltarnos una u otra norma, y resulta que ahora no es ya que no se vaya a recaudar nada, sino que además van a tener que hacerse cargo desde el Estado de abonar los costos de los juicios. ¡Vaya chollo que se han buscado nuestros gobernantes! Y todo porque no fueron capaces de elaborar una ley que sustentara el cumplimiento de aquellas y estas medidas que nos han impuesto. ¡Y eso que bien que se lo explicaron destacados juristas!

Pero son muy listos, ¿a qué sí? Lo que ellos digan va a misa, menudos son, pero luego falta el cura y se jod… todo.

lunes, 2 de noviembre de 2020

MALA EDUCACIÓN, RESPONSABILIDAD Y CONSECUENCIAS.

            Le hice un gesto con la mano indicándole que se subiera la mascarilla, que la llevaba por la garganta.

Desde hacía unos diez minutos que había entrado a tomarme un vino en aquella cafetería y ver un poco el partido de Primera, aquel individuo no había cesado de andar de una mesa a otra, donde seguramente tenía algún conocido, hablando a voces y situándose casi encima de la cabeza del escuchante que se hallaba sentado tan tranquilo, pasando siempre a mi lado con gesto babeante y casi rabioso debido quizá al asunto que se traía entre manos. Es probable que tampoco les gustara mucho a aquellas personas la proximidad de semejante maleducado, pero tal vez por miedo al qué dirán o a evitar un conflicto, callaban y le dejaban seguir deambulando de una a otra.

Tres eran tres las mesas de las que se ocupaba el chico malencarado, de barba rala, nariz aguileña, moreno, mal peinado y gesticulante con sus manos como si fuesen molinos de viento desarticulados, explicando no sé qué de su trabajo y del jefe que tenía.

Al fijarse en mi gesto de subirse la mascarilla en el interior de aquel local, me contestó que él la mascarilla la llevaba en los coj…, vamos en la entrepierna, y que pasaba de tanta gilipollez.

No obstante, en esta ocasión, se dirigió a una mesa cercana a la mía y tomó asiento enfrente de un cubata que le habían servido recientemente, a la vista del contenido casi intacto del vaso de tubo que reposaba sobre la mesa.

Pero no tardó un minuto en volver a las andadas. Después de un trago que medió el vaso, nuevamente se levantó y tornó hacia la mesa ocupada por un matrimonio detrás de mí. Continuaba con el mismo tono de voz, alto y desaforado, por alguna orden recibida en la obra y echando pestes contra todos los que trabajaban con él,

”unos necios, cabrones y acojonados lameculos”, especialmente en lo que al capataz se refería, “el tío más hijo de puta que había conocido, al que solo le faltaba agacharse para que el jefe le diese”.

A mí ya me había molestado la respuesta anterior a mi gesto de levantar la máscara y había callado para no hacer más ruido, no fuese a tirarse más aún al monte y acabase aquello con una trifulca que nadie quería; no obstante, al darme cuenta de que no iba a cejar en su ir y venir, entonces llamé a una camarera y le comenté lo que sucedía con aquel señor, que se subiese la mascarilla y estuviese, como todos, en su mesa, ya que la barra era territorio prohibido a causa de la covid dichosa.

-“Ya se lo dije veinte veces, pero no hay quien se la haga poner”- me respondió un tanto seria. Aunque a continuación se dirigió a él y le conminó a colocarse bien la prenda.

-“Lo que me faltaba. Yo aquí entro y me gasto doce o quince cubatas cada vez que vengo. No me vengas a mí con chorradas”- contestó a voz en grito, poniéndose pavo para que la gente del bar se diese cuenta de lo macho que era, supondría el grosero personaje. ¡Pobrecillo, cuanta ignorancia y mala educación! Pero también ¡cuán gilipollas puede llegar a ser alguien así! Todos hicieron como que no lo habían oído, miraron hacia otro lado, siguieron conversaciones, clavaron su mirada en la tele y obviaron sus palabras como si se las hubiese llevado el viento.

Por más que se giró a ver si alguien le daba la razón o al menos lo miraba por si continuaba con sus estupideces, no halló más que indiferencia en todas las mesas ante sus exabruptos. Entonces volvió a su silla y de otro trago se zampó el combinado que le quedaba. Se levantó nuevamente, como con prisa, se acercó a la barra y pidió otro.

Así que yo le dije a la camarera que permanecía junto a mí que llamase a la policía.

-“¿Para qué? ¿Crees que va a venir alguien?”

-“Pues no sé, pero si no lo saben no podrán hacer nada. Eso seguro”.

-“Que no, que si vienen le dicen cuatro cosas, él se sube la mascarilla, se van y acto seguido se la quita y los manda a tomar por el culo desde la puerta, sabiendo que no lo van a oír, y si lo escuchan no se van a dar la vuelta porque no quieren líos de ese tipo. Luego él entra de nuevo y sigue al cubalibre”.- Se dio la vuelta y retornó a la barra donde su compañera estaba sirviendo a aquel mal llamado cliente

Así que sí, pensé. O sea, que si el plan que tienen algunos hosteleros es este, el de permitir a energúmenos hacer lo que les da la gana, pues a mí también me da la gana, pero otra. Dejé el vino a medias, ya pagado cuando me lo sirvieron, le eché un último vistazo al partido de fútbol que televisaban y me fui con la música a otra parte, donde el concierto sonase algo mejor.

Hasta hoy no volví a entrar. Y a partir de mañana, menos. Cierra. Orden del gobierno.

Hace unos momentos, le pregunté al dueño que de qué se extrañan en la hostelería porque les cierren los negocios. Saben bien por qué. Es verdad que pagan algunos justos por la mayoría de pecadores, pero si ellos no quieren ponerse las pilas, pues que no se quejen luego. Permiten conductas incívicas y se defienden con que ellos no son la poli para echar a nadie ni llamarles la atención.

Pues bien, si así lo hacen, así les va. Que no lloren por no haber sabido defender lo suyo, porque entre ellos hay muchos culpables. Y si no, compruébenlo ustedes.

domingo, 25 de octubre de 2020

COVID19: SIGUE CRECIENDO A PESAR DE...

 

A Barbón, el presidente asturiano, le está saliendo el tiro por la culata. Resulta que allá por junio su presunción de haber tomado medidas precisas para que Asturias se mantuviese en unos límites mínimos de infección por la covid, se ha tornado en un par de meses en contra, a lo mejor porque las medidas especiales no existían, eran igual que en los demás sitios, o eran de cartón piedra y la casualidad hizo el resto.

Hoy no podemos presumir de nada de ello y el principal bastión en que se basaba su liderazgo se ha abatido como si fuese de paja seca. Llegó el lobo, pegó un soplido, nos echó la casa abajo y a los asturianos nos persiguió sin saber dónde refugiarnos porque la siguientes casas también estaban medio en ruinas, es decir, la de la sanidad y la de los políticos de verdad.

¿Hubo relajación, incumplimiento de normas y exceso de confianza ciudadana? Claro que sí. Pero la hubo sobre todo porque las declaraciones de los políticos de turno, tanto asturianos como a nivel nacional (incluso algunos, no solo Sánchez, se permitieron vacaciones como si el estado de España fuese el de un mundo feliz), así nos lo hacían presagiar, que todo estaba ya casi finiquitado y que había que vivir con el virus, pero que este ya estaba casi eliminado; que, ¡hala!, a disfrutar de las vacaciones y a gastarse el dinerito en España; incluso llegaron a vaticinar la existencia de una vacuna infalible para finales de año. Y todos tan contentos. A salir, a cantar y a bailar.

Entonces comenzó la debacle que estamos viviendo. La primera ola aún no había acabado, el tsunami había penetrado demasiado adentro en la sociedad. Y Barbón no la vio venir. Él quería, a pesar de sus declaraciones sobre que no se cortaría a la hora de tomar medidas drásticas si se descontrolaba todo, que Asturias figurase como un destino seguro para el turismo, que el resto de España dijese que era un Presidente excelente por su gestión de la crisis, que era un mandamás maravilloso con los pies en el suelo y que además no era un gallina.

Y casi lo logró. Los medios de comunicación nacionales e internacionales se hicieron eco de aquel ‘’milagro’’. Hasta hace unas semanas que se soltó la venda de los ojos. Y ahora se está yendo al garete la salud y la economía. Así es que el Presi confina de cualquier manera las tres grandes ciudades de la Comunidad y pide el Estado de Alarma y el toque de queda (que por lo visto debe de ser la bomba capaz de acabar con la covid). A mí lo del toque de queda me deja pasmado. Y si es de doce de la noche a las seis de la mañana, más. Justo la hora en que la mayor parte de la población se halla en casa durmiendo más o menos preocupada con sus cuitas o a rienda suelta los más jóvenes pensando que esto solo le toca a los mayores. ¿Ah, que se evitan botellones y reuniones de jóvenes por las calles con el toque? Anda, hombre, si se van de fiesta a sus domicilios particulares, como se ha visto que han hecho ya en otros lugares de España. Con los botellones y las fiestas no hay que andar con paños calientes, y aquí en este Estado español es lo que se hace. Se  acusa y multa a un responsable, pero se deja que todos los demás asistentes al sarao se vayan de rositas. ¡No! A todos les debe caer el puro, para que aprendan para el día siguiente. E incrementar la dosis económica si se les coge repitiendo operación. ¡Y que paguen, no que quede en papel mojado!

Seguimos apelando como solución esencial a la responsabilidad, a la solidaridad, al sentido común. Tururú. Como si fuese la panacea para salvarse de este virus cabrón, de origen natural o artificial, gente habrá que lo sepa de verdad. Si lo cumpliésemos todos, tal vez. Pero llevamos siete meses viendo que no. O sea que de poco sirve apelar a ello con palabras grandilocuentes.

Mientras no se establezcan sanciones duras para quienes falten a las normas, no se acabará esto. Pero sanciones a todos.

Y que no me cuenten que hay casos en reuniones familiares  y caseras. ¿Quién asisten a esas reuniones? Porque si son personas que han estado de juerga sin tomar medidas de ningún tipo a lo largo de los días anteriores, la infección no se da en una cena o comida familiar traída del cielo por arte de birlibirloque, es porque algún asistente lo trae de fuera.

Así pues, sr. Barbón y demás, no pongan cara de sorprendidos ante lo que está cayendo ni clamen  a tontas y a locas al cielo, cumplan con su obligación de evitar el incremento de afectados, y reducirlo al máximo hasta que desaparezca si fuese posible, tomando las medidas necesarias, consciente de que a algunos sectores no les gustará lo más mínimo y monten manifestaciones, protestas y demás. No es cuestión solo de restringir libertades ni movimientos, que puede seguir habiéndolas, es cuestión de castigar a los culpables y que no paguen justos por pecadores. Olvídense de la responsabilidad, de la solidaridad y del sentido común, ya pidieron suficientemente esto y no funciona. ¿O están privados de sus sentidos para no darse cuenta?  

Ya veremos qué nos depara el futuro si se aprueba un nuevo estado de alarma.

 

domingo, 18 de octubre de 2020

¿PODERES INDEPENDIENTES? ¡ANDA YA!

 

¿Existe algo más plausible para los ciudadanos españoles que la constatación de que el Poder Judicial no es independiente que ver a los partidos políticos tirarse los trastos a la cabeza para renovar el CGPJ porque cada uno de ellos quiere colocar a sus afines?

Si se les escucha alguna vez defender la Constitución respecto a los Poderes del Estado siempre te cuentan que son el Legislativo, Judicial y Ejecutivo, los tres independientes entre sí. Si alguna sentencia les afecta a ellos o a sus partidos, ponen cara de póquer, se encogen de hombros y dicen que respetan todas las decisiones judiciales. Pero cuando llega la hora de la verdad, si te vi no me acuerdo y de lo que dije ayer tararí que te vi.

¿Además, hay algo más incomprensible que esos partidos que se tildan de independentistas, y para quienes la Constitución Española les importa un pito, tal como ellos explican, verlos aliarse con unos o con otros para sacar adelante reformas que afectan a todo el Estado Español, incluida Cataluña o País Vasco, por ejemplo? Porque si Bildu, ERC o Junts o CDC, o cómo se llamen estos dos últimos porque menudo rifirrafe que tiene montado ahora mismo, pasan olímpicamente de nuestra Carta Magna, a qué coño se meten a apoyar al gobierno actual en la reforma de la elección de los jueces del CGPJ. ¿Acaso quieren poner a alguien que defienda sus tesis? Pues entonces de independencia judicial nada de nada.

Y yo me pregunto: si todos nuestros grandes políticos (y digo grandes por el lugar que ocupan en sus partidos y en nuestras Cámaras solamente, que por lo demás son más chiquititos que unos Pitufos enanos de juguete) defienden la Constitución a la primera de cambio ante cualquier tipo de intento de reforma de ella, ¿por qué entonces se cabrean unos con otros por los nombramientos estos? ¿Acaso no es lo mismo que se elijan a unos que a otros, si a fin de cuentas el Poder Judicial va a ser independiente y no va a ayudar o condenar más a un partido que a otro en según qué casos sean los que lleguen a las instancias de ese Tribunal? Qué los nombre el PP y los apoye Sánchez, o al revés, o el más tonto de la clase, o del Senado o del Congreso, total esos jueces van a ser imparciales, digo yo.

Claro que sería un iluso si lo pensase realmente. ¿Dice la Constitución que hay tres poderes en España independientes? ¡Anda ya, que te crees tú eso! Ni yo tampoco.

lunes, 5 de octubre de 2020

HIPOCRESÍA INTERESADA: INCONGRUENCIAS

 

Oigo ahora mismo en la televisión que el Rey va a acudir con el Presidente de Gobierno a Barcelona a una entrega de premios de no sé qué.

Hace unos días no le dejaron, pero parece que este es buen momento para reconciliarse. A mí me la refanfinfla que entregue o no premios, pero me fastidió que no fuese al acto del Poder Judicial, donde sí pintaba algo, por culpa de la proximidad de una sentencia que estaba cantada, y menos aún cuando aducían que estaban velando por la seguridad del Monarca. ¡Anda que hay que oír cada disculpa!

Y entonces hoy salen los representantes de partidos independentistas catalanes a protestar y explicar que no es bienvenido a Cataluña, que mejor haría yendo a Emiratos Árabes y que trajese al Emérito a España, ya que se halla viviendo a cuerpo de rey, nunca mejor dicho. Como si ello fuese algo que Felipe VI pudiese hacer así por las buenas. A mí no me lo parece.

Pero más aún es para refocilarse en el asunto cuando esos mismos partidos cuentan con varios huidos de la Justicia como Puigdemont, Comín, Ponsatí, etc. ¿Por qué no se aplican la misma máxima que para el Rey Emérito? Es más, este último no ha sido aún imputado (cuando lo sea, que se emita una orden para que comparezca ante la Justicia española y se haga lo posible por devolverlo aquí), mientras que los otros no pudieron ser juzgados por tomar las de Villadiego, dejando en la estacada a Junqueras, Forcadell, Romeva, y demás. ¡Anda que no fueron listos! Como Juan Carlos. ¡Además de ser una vergüenza para todos los españoles, de cualquier comunidad!

¡Que todavía haya algunos de esos representantes indepes que bufen y berreen como si ellos no tuviesen nada que esconder!

Dejaos de hipocresías y de desinformar, siempre barriendo para debajo de la alfombra, pero sin limpiar la casa. Claro que habiendo tenido como un ejemplo a seguir durante años a Puyol no es de extrañar.