Dejadme que me fije hoy en EEUU, la cuna de la libertad,
del liberalismo y de la democracia de algún partido español Allí estos días se
echan las manos a la cabeza ante el espectáculo del ya más que archifamoso
Ariel Castro sobre el secuestro de tres chicas y las monstruosidades que
realizó con ellas a lo largo de varios años; hace una semana, durante la
manifestación del Día de la Madre en Orleáns, se entabla un tiroteo y hieren a
una veintena de personas mientras hay irresponsables que se llaman a sí mismos
amigos del rifle o algo similar que defienden que las armas deben poder estar
en manos de todos cuantos las deseen; en ese paraíso de los derechos civiles,
se sigue manteniendo en Guantánamo a un centenar de presos, a los que ellos
llaman terroristas, sin que nadie les haya juzgado y en condiciones
infrahumanas; es el país del tío Sam en el que existen millones de
desprotegidos sanitariamente entre los menos pudientes, aquellos que no se
pueden pagar un seguro; es la antítesis del edén cuando el hambre azota en sus
ciudades a millones de personas sin que a nadie le parezca un tema mayor; es el
país de Hollywood y los oropeles baratos; la nación, que fue la más poderosa del
mundo, capaz de meterse en conflictos bélicos durante los últimos cincuenta
años saliendo de ellos a veces escaldada y a veces haciendo aún más
archimillonarias a sus empresas a cuenta de ríos de sangre inocente; el país de
las oportunidades para engordar a base de comida basura; la tierra donde aún
hoy, a pesar de estar en el XXI, se sigue condenando a muerte incluso a
deficientes psíquicos; donde aún la Biblia interpretada literalmente sigue siendo en muchos casos el libro
de cabecera y el creacionismo es una de las creencias firmes de una gran parte
de sus estados; donde la educación pública se resguarda en los guetos más recónditos
y sórdidos de las ciudades; el lugar donde, en aras de la libertad, los
derechos humanos o de algo así, como lo entienden ellos, se construyen grandes
muros que separen su nación de los estados del sur o permiten con su hipócrita
tolerancia lo mismo en países de su órbita militar como Israel, mientras
levantaron la voz alegres y victoriosos cuando el muro de Berlín se vino abajo;
son los mismos capaces de derrocar un gobierno democrático con tal de mantener
su poder en una determinada zona del mundo.
Supongo que hay más cosas que no me gustan, pero que ahora
mismo, a estas horas de la noche, mientras escucho llover a través de la
ventana, a bote pronto no me salen. ¡Qué país tan controvertido para el pensamiento europeo!
Se nota demasiado que su historia como nación occidental tiene solo trescientos
años. Aún no han madurado, por más que su poderío económico y militar todavía nos abrume.
Quiero creer, porque tampoco estoy ciego, que hay más
cosas que no pintan de esta manera y son buenas, como en cualquier parte del
mundo.
Pero, lo siento, EEUU para los estadounidenses. Aún no
estoy preparado para tragar sus consignas.
Buen día y
sigan sonriendo.
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